Esta es una hermosa fotografía de Violeta Parra que desde hace poco tiempo se ha estado difundiendo a través de Internet. |
Mas, las canciones no tienen la culpa. Mis respetos a los compositores del género musical que sea: Crear es la consigna. El asunto es que, quienes se valgan de la música para organizar un espectáculo de tal envergadura masiva deben esforzarse por entender muchas cosas más que la numérica frialdad del rating.
Me pregunto cómo es posible que la sucesión de Violeta Parra haya permitido esta circunstancia tan incongruente. Por más que los representantes de la obra de Violeta, supuestamente, hubieran pensado que el currículum de "Gracias a la vida" la dejaba como una segura "ganadora" respecto de las otras canciones en competencia, no era pertinente su inclusión en un contexto de tales características. Y finalmente, no resultó seleccionada para la siguiente fase de aquel certamen, y de haber sido una de las elegidas ¿necesitaba esta canción la distinción y promoción que se le hubiera otorgado en consecuencia? No...Violeta Parra y su obra poética-musical ya están en un nivel de reconocimiento superior, por lo tanto me parece una falta de respeto someterla a las bases de un show cuya particularidad es esencialmente comercial. Ahora, a propósito de esto último, todas estas elucubraciones ignoran, desde luego, los términos económicos probablemente acordados, los cuales compensarían, por cierto, de manera, acaso necesaria y práctica, este nivel de exposición tan básico y carente de verdadero homenaje... Pero no hay compensación para nosotros, la masa de seguidores de Violeta y su obra. Ella también es nuestra. Una forma de desagravio que nos dejaría a todos satisfechos, y que además es una deuda, sería la inclusión de Isabel y Angel Parra en un espacio tan importante como el que se le a otorgado a un Ricardo Arjona, por citar un ejemplo... Ésto, sigue siendo una utopía en el Festival de Viña, por su naturaleza, la misma que motiva las conclusiones aquí vertidas.
En otro aspecto de discordancia, la intérprete de "Gracias a la vida" (ver en youtube a Nicole Natalino), en aquella instancia televisiva, hace algunos años ya, en que se elegía la canción chilena "consagrada" que representara a nuestro país en la competencia internacional de aquella versión del festival, creo que fue muy carente de profundidad en su desafío, probablemente obstaculizada en un exceso de preocupación "robótica" por las técnicas de expresión escénica, ejercitadas y calculadas en función de la pantalla, mas no de la canción misma como corresponde; y así también los arreglos orquestales, típicos de programas "estelares" añejos y desprovistos de emoción e innovación alguna, que en vez de enaltecerla, más bien borraron la esencia de Gracias a la vida... Esa fue la tónica, igualmente en todas las demás interpretaciones de las otras canciones participantes, según recuerdo.
De aquí se desprende otra observación: No hay espacios en este "Festival de la Canción" para el presente creativo. Todo es un recuento. Y atenúa el estancamiento. No sirve para la difusión de nuevas canciones, que convivan en el futuro, acaso, con las grandes obras ya gestadas. Estamos condenados, por culpa del rating y su competición obsesa, a una constante desafortunada y "gerencial": la indisposición total, por parte de estos medios, de asumir el riesgo necesario que implica lo nuevo. Riesgo que, en ausencia de este elemento que mide mercantilmente la audiencia, permitió en los años que precisamente "se añoran", el surgimiento de canciones importantes. Supongo que no se abusaba en aquel entonces de lo que popularmente se entiende como "sandía calada" o "diablo conocido"...
No quisiera ser tan drástico, pero todo me invita a decir que este Festival de Viña fue en aquel momento, y sigue siendo actualmente, un verdadero "asco"...
Y a propósito de eventos competitivos, me parece que el consenso entre millones de personas, entre las cuales me incluyo evidentemente, le asesta una derrota al Festival de Viña del Mar frente a la canción "Gracias a la vida", en cuanto a cuál de ambos acontecimientos represente mayormente un elemento de "orgullo musical nacional" con repercusión internacional. Así de simple. Y nuevamente se confirma, además, que la Televisión chilena no tiene ni la más mínima responsabilidad cultural.
Javier Farías Aguila
A mi juicio, la más conmovedora interpretación de "Gracias a la vida", además de la propia de nuestra Violeta, es la que logra Mercedes Sosa...
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