Destaco del libro:
Armando Uribe Arce
Coloquios del oro y el moro
Conversaciones con Virginia Vidal
Virginia Vidal:
-Al leer algunos poemas tuyos he encontrado verdaderos minicuentos; (...)
No sé si tú aceptarías que así fueran considerados. Hoy se está valorando mucho este género literario que hasta convoca congresos internacionales, aunque los especialistas no se ponen de acuerdo para designarlo: microcuento, microrrelatro, minitexto, minicuento, minificción, micrónicas. Huidobro tituló los suyos como cuentos diminutos. Cortázar los designaba textículos.
Armando Uribe:
-Muy buen juego de palabras el de Julito Cortázar (el más humano de los amigos escritores sudamericanos en Europa): "textículos". En efecto, se presentan como descubrimiento literario de gran trascendencia y, a la vez, son redondas gotas de acíbar humorístico que salen de una rendija.
Tan sólo al leer esta pregunta sobre mis muy breves textos en verso tomo conciencia de que tal vez en algunos pocos casos ellos parecerían "minicuentos".
Virginia Vidal:
-Hablando de géneros literarios, caigo en cuento de que hemos dedicado mucho tiempo a las novelas.
Armando Uribe:
-Soy gran lector de ficciones, desde la niñez; novelas más que de cuentos.
Me interesan casi todas las novelas y, a veces, prefiero algunos folletines interminables y entretenidos, como los de Liborio Brieba, don Antonio Acevedo Hernández. Iris en sus Cuando mi tierra fue... (aunque Inés Echeverria Bello se hubiera horrorizado de oír que se trata a sus ciclos de novelas como "folletines"), todos ellos chilenos. Por cierto, a Alejandro Dumas padre, a Balzac, no les haría asco que muchas de sus novelas -con los mismos personales en diversas etapas de sus vidas y ante distintas circunstancias y dramas- sean llamadas folletinescas, como elogio; de hecho, publicaron muchas por capítulos, en diarios y revistas. Creo, además, que conté en algún libro que me encantó (¿influyó?) el folletín novelesco "En la berlina", publicado en una revista argentina que yo iba devorando semana a semana. (Cuidado con las formas vervbales: no me comía las páginas de esa revista, las leía sin saltarme una coma. Nota: esta observación muestra que yo no sería capaz de escribir folletines; en ellos se habla de "devorar una carta de amor", por ejemplo, sin paréntesis como el presente.)
(Selección: Javier Farías Aguila)
sábado, 12 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
Armando Uribe Arce: Los impulsos violan la sintaxis, la ortografía y, por último, la razón.
Del libro:
Armando Uribe Arce
Coloquios del oro y el moro
Conversaciones con Virginia Vidal
Armando Uribe Arce
Coloquios del oro y el moro
Conversaciones con Virginia Vidal
(Selección: Javier Farías Águila)
Nostalgias del Far West (Documental con Jorge Teillier)
Caminando desde la estación de trenes por su natal Lautaro (de visita varios años después):
Teillier: Tenemos que cuidarnos pa' ir al cine...
¿Hay cine o no?
Amigo: No. No existe el cine ahora.
Teillier: ¿No existe el cine?
Amigo: Nooo.
Teillier: ¿Y la Fundición…la Fundición Dickinson?
Amigo: Tampoco existe…
Teillier: ¿Y la curtiembre?
Amigo: Tampoooco.
Teillier: eeeh ¿Y la fábrica de materiales agrícolas?
Amigo: Tampoco existe esa…
(Silencio)
Teillier: Poetas hay sí…
Amigo: Sí, hay pocos ahora…
Teillier: ya casi no existen…
Amigo: Claaaro, ya
casi no existen ya…
(...)
(...)
"Nostalgias del Far West", documental con el poeta Jorge
Teillier. El poeta viaja a su pueblo natal Lautaro en el sur de Chile a buscar
todos los poemas que le quedan aún por escribir. Este es uno de los pocos
registros en vida de este gran poeta chileno de los últimos años.
Armando Uribe Arce: Respecto del Gobierno de Gabriel González (al que prefiero "sacarle la madre"...)
Extacto:
(...) hubo un tercer gobierno radical, el peor de todos, y González, apoyado incluso por el Partido Comunista, al son de la cantinela inventada por Neruda, que lo apoyó en su campaña: "el pueblo lo llama Gabriel" (bien modesta caracterización), hizo de presidente de Chile por seis años, hasta 1952. Su gobierno fue canallesco. Se entregó a Estados Unidos porque, sonriente, suponía que vendría una tercera guerra mundial, ahora de Estados Unidos con la URSS. Neruda se vengó -e hizo penitencia- con extraordinaria poesía satírica en su Canto General. González, de quien no me gusta mencionar su segundo apellido, pues prefiero "sacarle la madre", había dicho en secreto al embajador de USA, Claude Bowers (muy letrado, más que ningún otro representante de su país en Chile, y que había sido enviado aquí, como un castigo por apoyar a los republicanos leales en la guerra civil española, por su amigo F.D. Roosevelt), durante su campaña, que iba al comienzo a gobernar con los comunistas pero que le aseguraba que se iba a dehacer de ellos a la primera de cambio, con cualquier excusa. La encontró e hizo que el Parlamento dictara la nefanda Ley de Defensa de la Democracia, cuyo nombre decía exactamente el revés, porque era atentado gravísimo contra la democracia. Aquel compromiso de González con EEUU aparece en el oficio reservado de Bowers al Departamento de Estado, que se incluye entre los publicados por US Government Printing Office, en 1969; lo leí en la embajada de Chile, donde estaba destinado como ministro consejero. Se lo di a conocer a un senador de PC. ¿Por qué no ha sido utilizado?
Armando Uribe Arce
Libro:
Armando Uribe Arce
Coloquio del Oro y el Moro
Conversaciones con Virginia Vidal.
(...) hubo un tercer gobierno radical, el peor de todos, y González, apoyado incluso por el Partido Comunista, al son de la cantinela inventada por Neruda, que lo apoyó en su campaña: "el pueblo lo llama Gabriel" (bien modesta caracterización), hizo de presidente de Chile por seis años, hasta 1952. Su gobierno fue canallesco. Se entregó a Estados Unidos porque, sonriente, suponía que vendría una tercera guerra mundial, ahora de Estados Unidos con la URSS. Neruda se vengó -e hizo penitencia- con extraordinaria poesía satírica en su Canto General. González, de quien no me gusta mencionar su segundo apellido, pues prefiero "sacarle la madre", había dicho en secreto al embajador de USA, Claude Bowers (muy letrado, más que ningún otro representante de su país en Chile, y que había sido enviado aquí, como un castigo por apoyar a los republicanos leales en la guerra civil española, por su amigo F.D. Roosevelt), durante su campaña, que iba al comienzo a gobernar con los comunistas pero que le aseguraba que se iba a dehacer de ellos a la primera de cambio, con cualquier excusa. La encontró e hizo que el Parlamento dictara la nefanda Ley de Defensa de la Democracia, cuyo nombre decía exactamente el revés, porque era atentado gravísimo contra la democracia. Aquel compromiso de González con EEUU aparece en el oficio reservado de Bowers al Departamento de Estado, que se incluye entre los publicados por US Government Printing Office, en 1969; lo leí en la embajada de Chile, donde estaba destinado como ministro consejero. Se lo di a conocer a un senador de PC. ¿Por qué no ha sido utilizado?
Armando Uribe Arce
Libro:
Armando Uribe Arce
Coloquio del Oro y el Moro
Conversaciones con Virginia Vidal.
(Selección: Javier Farías Aguila)
jueves, 10 de abril de 2014
ALMA CHILENA (Carlos Pezoa Véliz)
Homenaje
Desde hace ya más años de lo que dura una vida entera, no sirviendo como ejemplo lo que ha durado la propia del poeta, se ha desprendido del hambre, de las horas interminables de un insomnio más que cualquiera, de la decepción, pero también del asombro que comienza no sabemos dónde, del que sin embargo, supimos con certeza, que termina en lo que lo prolonga hasta más allá de nuestros días.
A poco de cumplirse 116 años de la muerte de su breve vida, una y otra vez, y otras tantas veces más por los ojos de los nuevos conmovidos con su poesía, fiel reflejo de su historia, perdura todo lo que encierra su Alma Chilena, como palomas allí que no se cansan de escapar, o más bien de retornar.
Javier Farías Aguila
De
ALMA CHILENA
Carlos Pezoa Véliz (1879-1908)
Obras completas 1912
Tomo algunos versos:
De:
Cansancio del camino
Yo no se la estocada sorpresiva
que hace saltar la sangre del contrario,
ni me la aprenderé mientras que viva,
porque no siento audacias de adversario.
Yo no nací para luchar. De niño
a hombre, sin pensar jamás en músculos,
debí sólo ver flores, ver cariño,
campiñas, alboradas y crepúsculos.
De:
El perro vagabundo
Es una larga historia de perezas,
días sin pan y noches sin guaridas.
Hay aglomeraciones de tristezas
en sus ojos vidriosos y sin vida.
Y otra visión al pobre no se ofrece
que la que suelen ver sus ojos zarcos:
la estrella compasiva que aparece
en la luz miserable de los charcos.
De:
Los ojos de mi amada
Sobre el mar de la tez dulces despliegan,
como velamen regio las pestañas,
y parecen balandras que navegan
hacia un país de líricas montañas.
Edad
Años tenía pocos, más tenía esperanzas
que soñaban, reían y cantaban romanzas;
hoy no tengo esperanzas, mas tengo muchos años
que lloran cosas idas, que cantan desengaños.
Y así he visto que pocas esperanzas detienen
su marcha en esta eterna marcha y que se van lejos:
se van las esperanzas cuando los años vienen...
¿Por qué? Esperanzas mozas no gustan de años viejos.
De:
Égloga
Amo el golpe del hacha en la montaña
y el canto de la esposa en la cabaña;
amo el chisporroteo de la leña
en el hogar donde el labriego sueña
con ver una explosión de espigas rubias
en pos de las tristezas y las lluvias.
De:
Contra avaricia, largueza
Dame, dame, lo que es mío...
Yo a ti mi brazo bravío
de campesino y mi hoz;
mi buen humor de muchacho,
mis inquietudes de macho,
salvaje, ardiente, feroz...
De:
El tren
Dónde van los campos grises
en monótona carrera?
Van a lejanos países
donde los espera.
A la orilla de un estero
donde hay sauces angustiados,
canta alegre el carretero
frente a sus bueyes cansados.
(...)
Los cuadros que se reemplazan
en desfile vagabundo,
todos pasan, todos pasan,
como las cosas del mundo...
Y van en hondo letargo
tras el eco que responde,
siguiendo un camino largo
sin saber a dónde, a dónde.
(Selección: Javier Farías Aguila)
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| Carlos Pezoa Véliz (1879-1908) |
Inmigración alemana en Chile (Joaquín Edwards Bello - Crónica)
Hallándome en el antiguo restaurant alemán Münchner, en Malloco (una comunas cercana a Santiago), leía la historia de éste, impresa en la tapa del libro del menú, que comenzaba haciendo referencia a su fundación por parte de uno más de los "muy bienvenidos" inmigrantes alemanes, favorecidos por esa política de inmigración irrisoria, vigente en nuestro país por aquellos años; texto que, sin embargo, no hacía mención alguna de tales beneficios, que en este caso tomaron forma de grandes facilidades para la adquisición de la propiedad en cuestión.
Así fue la desproporción injustificada de haber sido "agasajado", este ciudadano alemán y su familia, con unas cuántas hectáreas una vez establecido en Chile, hace más de 70 años, lugar donde fundó este restaurant en definitiva, y su hogar por cierto; y todo por cuenta del Estado chileno... Con tal respaldo y ventaja a su llegada no podía menos que prosperar.
La extensión total de este recinto permite incluso contener, actualmente, un parque, un pequeño zoológico, una piscina pública con sus pertinentes extensiones de césped alrededor, un equivalente de 3 a 4 canchas de fútbol para un servicio de eventos, y mucho más... Allí también se hace una de las más publicitadas "fiestas de la cerveza".
Bien, en relación a este asunto, mientras más me adentro en las crónicas de Joaquín Edwards Bello, más me identifico con sus reflexiones y análisis, y al mismo tiempo me sorprende su vaticinio, su pronóstico, tan acertados en este caso, a la luz de lo que hemos podido comprobar en la actualidad.
Javier Farías Águila
Extracto:
(año 1924)
En cualquier nación de Europa sería imposible, intolerable, insinuar siquiera la idea de inmigración de grandes masas de obreros extranjeros; menos aun si se proyectase alquilarles o cederles grandes extensiones de tierra. En Estados Unidos la inmigración es voluntaria, escogida, lo mismo que en Argentina, pero no solicitada en grandes masas y con promesa de regalos territoriales.
La ley estricta selecciona al inmigrante que desde el hotel fiscal va pasando a ocuparse en las actividades propias a su categoría, llenando poco a poco vacíos que se hacen sentir en el cuerpo nacional.
Bien distinto es el sistema que nos proponen nuestro ministros en Alemania, señor Irarrázaval, y el cónsul general, señor Vicuña. La venida a Chile de quinientos mil alemanes a ocupar extensas zonas en el sur produciría un cambio tan grande en el porvenir chileno que conviene hacer algunas observaciones. Meditemos un poco en el proyecto.
(...)
La inmigración alemana en vasta escala, como nos proponen, es otra cosa enteramente distinta. Alemania fue vencida y su pueblo cuenta ocho años de hambre; sus cualidades esenciales han cambiado un poco forzosamente. El alemán es sobrio y económico; no tan económico como el francés, ni tan sobrio como el italiano o español. En todo caso, por educación, es evidentemente superior al tipo medio chileno de la clase obrera. Estrictamente hablando: la llegada de quinientos mil alemanes a Chile significa, para un futuro no lejano, la llegada de quinientos mil nuevos patrones, capitalistas, latifundistas. En general, por las pésimas costumbres de nuestro pueblo, todo extranjero que llega a instalarse entre nosotros, al poco tiempo domina, prospera y se hace patrón.
(...)
Es muy difícil encontrar en Chile un obrero inglés, francés, alemán o italiano. Casi todos los extranjeros prosperan pronto y tienden a despreciar al nativo, que no supo o no pudo hacer como ellos.
El roto, tal como lo pintamos en el último capítulo de la novela, va siendo poco a poco barrido, expulsado, desplazado, sirviendo de mano de obra al elemento superior europeo puro o con mayor cantidad de sangre europea. El bajo pueblo es la célula muerta que se reemplaza por una violenta selección. La llegada de quinientos mil alemanes activará este trabajo en un grado alarmante. El aspecto de Chile cambiará en forma rápida y visible.
Chile, como lo soñó el doctor Palacios, desaparecerá poco a poco, ahogado, como dijimos en El Roto, por una ola de inmigración. La raza chilena, araucano-gótica, como creyó el señor Palacios, será consumida, inundada en un futuro próximo por su inferioridad para acometer; por falta de educación, es decir, falta de higiene, de métodos, de moral. Que los chilenos importemos quinientos mil alemanes es como si las sardinas en el mar pidiesen quinientos mil tiburones: serán los quinientos mil pescados grandes de Darwin, se comerán al chico fatalmente, para mejoramiento y continuación de la especie.
Con el tiempo, se dice, esos alemanes estarán vinculados, mezclados, como pasa en Estados Unidos. Sí, muy cierto, pero Chile será otro; se habrá reemplazado por otro. No será más nación iberoamericana; ya lo es sólo a medias.
Digamos en una palabra que la razón esencial del señor Irarrázaval, nuestro culto ministro en Alemania, al pedir inmigración alemana, es el fracaso del pueblo en mayoría con sangre india, inclinado a la violencia, al vicio, a lo pintoresco y las cuentas de vidrio. Tal es la razón oculta de nuestra ansia por razas rubias, más metódicas, más morales, más sanas, que prefieren el oro a las cuentas de vidrio.
El nacionalismo en nuestra América, elevando al pueblo, ha probado su fracaso para organizar y crear. Aceptar inmigración en tan vasta escala implica tácitamente el fracaso. Porque si estuviésemos contentos con nuestra raza, no tendríamos más que colonizar el sur con chilenos; no tendríamos más que lanzar allá a todos nuestros propios vencidos antes que a los desocupados alemanes, vencidos de la vida europea.
(...) El indio, y quien dice indio dice toda la masa popular que conserva sus características, no está preparado para la civilización europea: el español lo encontró y lo arrolló; el europeo arrolla ahora al mestizo.
(...) México representa hasta ahora el triunfo del indio con su poder de resistencia y absorción. Costumbres y modalidades europeas no logran dominarlo. Es la nación iberoamericana típica, con un carácter heroico de baluarte y barrera, muro enhiesto ante el hombre rubio del norte; nación indo-mediterránea con predominancia del autóctono, ha llegado a conseguir el ideal de gobierno popular, mezcla de militar y literario, con Obregón, Pane y Vasconcellos. La oratoria agresiva y burbujeante como el pulque reemplaza las cuentas de vidrio... El populacho ama ser arrullado con la palabra de sus caudillos. Como valor racial es sin duda México más interesante que Uruguay, Argentina y Chile; como valor estético será siempre infinitamente superior. Mexico, dentro del arte, es mina inagotable.
(...)
MI amigo, el excmo. señor ministro de México en Santiago, me decía que el defecto de estas repúblicas del sur de América era su afán de asemejarse a Europa. No conservan sus tradiciones, pierden sus características, la originalidad; son imitaciones tan prolijas que finalmente esto no será América, sino una sucursal de Europa. ¡Adiós mantos, chamantos, mates, espuelas de plata y arreos pintorescos! La ley, como la moda y hasta el pensamiento, se calca de Europa sin modificaciones.
El extranjero ha sido útil hasta la fecha y lo será siempre. Pero si llega en tales proporciones que pueda promover un trastorno social y racial, quiere decir que ansiamos reemplazar el país.
(...)
Desde la Conquista, el indio fue reemplazado poco a poco, primero por los propios conquistadores, luego por los colonos, más tarde por los vascos y otros extranjeros; ahora nosotros mismos seremos reemplazados o absorbidos. Es triste ver esta América que reclama un aluvión extranjero para renovarse, ahogando sus vicios y defectos.
Joaquín Edwars Bello
De la crónica titulada
Reemplazo progresivo del indígena
2 de mayo de 1924
Libro Crónicas Reunidas ( I )
Así fue la desproporción injustificada de haber sido "agasajado", este ciudadano alemán y su familia, con unas cuántas hectáreas una vez establecido en Chile, hace más de 70 años, lugar donde fundó este restaurant en definitiva, y su hogar por cierto; y todo por cuenta del Estado chileno... Con tal respaldo y ventaja a su llegada no podía menos que prosperar.
La extensión total de este recinto permite incluso contener, actualmente, un parque, un pequeño zoológico, una piscina pública con sus pertinentes extensiones de césped alrededor, un equivalente de 3 a 4 canchas de fútbol para un servicio de eventos, y mucho más... Allí también se hace una de las más publicitadas "fiestas de la cerveza".
Bien, en relación a este asunto, mientras más me adentro en las crónicas de Joaquín Edwards Bello, más me identifico con sus reflexiones y análisis, y al mismo tiempo me sorprende su vaticinio, su pronóstico, tan acertados en este caso, a la luz de lo que hemos podido comprobar en la actualidad.
Javier Farías Águila
Extracto:
(año 1924)
En cualquier nación de Europa sería imposible, intolerable, insinuar siquiera la idea de inmigración de grandes masas de obreros extranjeros; menos aun si se proyectase alquilarles o cederles grandes extensiones de tierra. En Estados Unidos la inmigración es voluntaria, escogida, lo mismo que en Argentina, pero no solicitada en grandes masas y con promesa de regalos territoriales.
La ley estricta selecciona al inmigrante que desde el hotel fiscal va pasando a ocuparse en las actividades propias a su categoría, llenando poco a poco vacíos que se hacen sentir en el cuerpo nacional.
Bien distinto es el sistema que nos proponen nuestro ministros en Alemania, señor Irarrázaval, y el cónsul general, señor Vicuña. La venida a Chile de quinientos mil alemanes a ocupar extensas zonas en el sur produciría un cambio tan grande en el porvenir chileno que conviene hacer algunas observaciones. Meditemos un poco en el proyecto.
(...)
La inmigración alemana en vasta escala, como nos proponen, es otra cosa enteramente distinta. Alemania fue vencida y su pueblo cuenta ocho años de hambre; sus cualidades esenciales han cambiado un poco forzosamente. El alemán es sobrio y económico; no tan económico como el francés, ni tan sobrio como el italiano o español. En todo caso, por educación, es evidentemente superior al tipo medio chileno de la clase obrera. Estrictamente hablando: la llegada de quinientos mil alemanes a Chile significa, para un futuro no lejano, la llegada de quinientos mil nuevos patrones, capitalistas, latifundistas. En general, por las pésimas costumbres de nuestro pueblo, todo extranjero que llega a instalarse entre nosotros, al poco tiempo domina, prospera y se hace patrón.
(...)
Es muy difícil encontrar en Chile un obrero inglés, francés, alemán o italiano. Casi todos los extranjeros prosperan pronto y tienden a despreciar al nativo, que no supo o no pudo hacer como ellos.
El roto, tal como lo pintamos en el último capítulo de la novela, va siendo poco a poco barrido, expulsado, desplazado, sirviendo de mano de obra al elemento superior europeo puro o con mayor cantidad de sangre europea. El bajo pueblo es la célula muerta que se reemplaza por una violenta selección. La llegada de quinientos mil alemanes activará este trabajo en un grado alarmante. El aspecto de Chile cambiará en forma rápida y visible.
Chile, como lo soñó el doctor Palacios, desaparecerá poco a poco, ahogado, como dijimos en El Roto, por una ola de inmigración. La raza chilena, araucano-gótica, como creyó el señor Palacios, será consumida, inundada en un futuro próximo por su inferioridad para acometer; por falta de educación, es decir, falta de higiene, de métodos, de moral. Que los chilenos importemos quinientos mil alemanes es como si las sardinas en el mar pidiesen quinientos mil tiburones: serán los quinientos mil pescados grandes de Darwin, se comerán al chico fatalmente, para mejoramiento y continuación de la especie.
Con el tiempo, se dice, esos alemanes estarán vinculados, mezclados, como pasa en Estados Unidos. Sí, muy cierto, pero Chile será otro; se habrá reemplazado por otro. No será más nación iberoamericana; ya lo es sólo a medias.
Digamos en una palabra que la razón esencial del señor Irarrázaval, nuestro culto ministro en Alemania, al pedir inmigración alemana, es el fracaso del pueblo en mayoría con sangre india, inclinado a la violencia, al vicio, a lo pintoresco y las cuentas de vidrio. Tal es la razón oculta de nuestra ansia por razas rubias, más metódicas, más morales, más sanas, que prefieren el oro a las cuentas de vidrio.
El nacionalismo en nuestra América, elevando al pueblo, ha probado su fracaso para organizar y crear. Aceptar inmigración en tan vasta escala implica tácitamente el fracaso. Porque si estuviésemos contentos con nuestra raza, no tendríamos más que colonizar el sur con chilenos; no tendríamos más que lanzar allá a todos nuestros propios vencidos antes que a los desocupados alemanes, vencidos de la vida europea.
(...) El indio, y quien dice indio dice toda la masa popular que conserva sus características, no está preparado para la civilización europea: el español lo encontró y lo arrolló; el europeo arrolla ahora al mestizo.
(...) México representa hasta ahora el triunfo del indio con su poder de resistencia y absorción. Costumbres y modalidades europeas no logran dominarlo. Es la nación iberoamericana típica, con un carácter heroico de baluarte y barrera, muro enhiesto ante el hombre rubio del norte; nación indo-mediterránea con predominancia del autóctono, ha llegado a conseguir el ideal de gobierno popular, mezcla de militar y literario, con Obregón, Pane y Vasconcellos. La oratoria agresiva y burbujeante como el pulque reemplaza las cuentas de vidrio... El populacho ama ser arrullado con la palabra de sus caudillos. Como valor racial es sin duda México más interesante que Uruguay, Argentina y Chile; como valor estético será siempre infinitamente superior. Mexico, dentro del arte, es mina inagotable.
(...)
MI amigo, el excmo. señor ministro de México en Santiago, me decía que el defecto de estas repúblicas del sur de América era su afán de asemejarse a Europa. No conservan sus tradiciones, pierden sus características, la originalidad; son imitaciones tan prolijas que finalmente esto no será América, sino una sucursal de Europa. ¡Adiós mantos, chamantos, mates, espuelas de plata y arreos pintorescos! La ley, como la moda y hasta el pensamiento, se calca de Europa sin modificaciones.
El extranjero ha sido útil hasta la fecha y lo será siempre. Pero si llega en tales proporciones que pueda promover un trastorno social y racial, quiere decir que ansiamos reemplazar el país.
(...)
Desde la Conquista, el indio fue reemplazado poco a poco, primero por los propios conquistadores, luego por los colonos, más tarde por los vascos y otros extranjeros; ahora nosotros mismos seremos reemplazados o absorbidos. Es triste ver esta América que reclama un aluvión extranjero para renovarse, ahogando sus vicios y defectos.
Joaquín Edwars Bello
De la crónica titulada
Reemplazo progresivo del indígena
2 de mayo de 1924
Libro Crónicas Reunidas ( I )
(Selección: Javier Farías Aguila)
"Quiero hacer un encuentro de vino, queso y pan amasao.......y..."
Un aviso a través de "redes sociales", de un aspirante a trovador o cantautor, y que no se tome cual emisión de juicio por mi parte (no es la idea, el juicio va por otro lado), pero -no obstante presentarse a sí mismo, paradójicamente, como con aires de un valor artístico consumado- digo "aspirante" por lo siguiente: el aviso, o anuncio, o posteo, en términos coloquiales como invitación a sus amigos, decía, y escrito así tal cual:
"estoy armando un repertorio ....quiero hacer un encuentro de vino, queso y pan amasao y guitarra para los que les gustan mis canciones"
Pues bien, un profesional del oficio de cantor (como dice la canción), y que "es tan hermoso" como prosigue y hemos de experimentarlo tantas veces, no puede anteponer el vino, el queso, o lo que sea, para dejar su guitarra y sus canciones en el último lugar de la lista, porque de tal modo -y he aquí la paradoja- sugiere su propio desamor para lo que pretende que reciban después con el mayor de los cariños: Su canto, su obra. Que debe ser lo primero.
¿Ha sido "un gancho" acaso? ¿Un anzuelo? Es como decir: Vengan a comer algo muy rico que les tendré preparado... Y fraguando en silencio algo como esto: que después me los cagaré a todos los que asistan cantándoles mis cagá´ de canciones.
Así se manifiesta, de alguna manera, la triste contingencia artística, y un poco de lo que somos en términos generales: Apocados, incrédulos de nuestro propio afán. Y yo, no puedo desplegar así invitación alguna, para enseñarles lo que me ha costado tanto amor, tanta pasión, tanto esfuerzo por darle digno valor de ser apreciado.
Hay un sentido de lealtad que parece no importar, pero no es así, es un imperativo que la greda que ha tomado forma de tu mano, pase por allí sin atisbo alguno de lo que Carlos Pezoa Véliz describiera como "El pintor pereza":
Su mal es el mismo de los vagabundos:
fatiga, neurosis, anemia moral,
sensaciones raras, sueños errabundos
que vagan en busca de un vago ideal.
(...)
"estoy armando un repertorio ....quiero hacer un encuentro de vino, queso y pan amasao y guitarra para los que les gustan mis canciones"
Pues bien, un profesional del oficio de cantor (como dice la canción), y que "es tan hermoso" como prosigue y hemos de experimentarlo tantas veces, no puede anteponer el vino, el queso, o lo que sea, para dejar su guitarra y sus canciones en el último lugar de la lista, porque de tal modo -y he aquí la paradoja- sugiere su propio desamor para lo que pretende que reciban después con el mayor de los cariños: Su canto, su obra. Que debe ser lo primero.
¿Ha sido "un gancho" acaso? ¿Un anzuelo? Es como decir: Vengan a comer algo muy rico que les tendré preparado... Y fraguando en silencio algo como esto: que después me los cagaré a todos los que asistan cantándoles mis cagá´ de canciones.
Así se manifiesta, de alguna manera, la triste contingencia artística, y un poco de lo que somos en términos generales: Apocados, incrédulos de nuestro propio afán. Y yo, no puedo desplegar así invitación alguna, para enseñarles lo que me ha costado tanto amor, tanta pasión, tanto esfuerzo por darle digno valor de ser apreciado.
Hay un sentido de lealtad que parece no importar, pero no es así, es un imperativo que la greda que ha tomado forma de tu mano, pase por allí sin atisbo alguno de lo que Carlos Pezoa Véliz describiera como "El pintor pereza":
Su mal es el mismo de los vagabundos:
fatiga, neurosis, anemia moral,
sensaciones raras, sueños errabundos
que vagan en busca de un vago ideal.
(...)
Javier Farías Aguila
![]() |
| ¡Vengan a subir el cerro conmigo!... (Las empanadas y el vino están allá abajo) |
miércoles, 9 de abril de 2014
Mirar al pasado...
Mirar al pasado, mirar demasiado al pasado es un indicio seguro de tropiezo en el camino como la persona que mira para atrás cuando camina.
Joaquín Edwards Bello
Extraido de la crónica:
Un escudo para Talca.
Libro: Crónicas Reunidas ( I )
Joaquín Edwards Bello
Extraido de la crónica:
Un escudo para Talca.
Libro: Crónicas Reunidas ( I )
(Selección: Javier Farías Aguila)
Don Pedro Aguirre Cerda en Le Temps (Joaquín Edwards Bello - Crónica)

Destaco y reproduzco de manera íntegra, del libro Crónicas Reunidas ( I ), de Joaquín Edwards Bello, ésta, con la que ya casi termino de leer el ejemplar completo, que me ha resultado un hallazgo valiosísimo. Son casi 700 páginas de bastante más que un simple viaje a lo que fuimos en la circunstancia nacional y latinoamericana (y que seguimos siendo en lo medular, según vamos concluyendo a lo largo de esta lectura). Un libro ameno, gracioso, honesto, revelador y cautivante. Estuve placenteramente sumergido en cada relato, en su ´conversación´ inteligente, etcétera... Es una tarea que se disfruta mucho: ¡Hay que leer a J. Edwards Bello! Y descubres, además, qué vigentes están sus observaciones y elucubraciones en el ámbito sociológico, su mirada aguda y su ejercicio literario.
Javier Farías Aguila
Don Pedro Aguirre Cerda en Le Temps
6 de enero de 1925
En París, donde triunfa Jorge Cuevas Bartholin bailando el valse renversante, ha ocurrido una aventura muy graciosa a nuestro ministro renversé, don Pedro Aguirre Cerda. Tengo noticia de la aventura que voy a relatar de una persona altamente colocada y que merece entera fe.
Después de un copioso almuerzo, nuestro cónsul en París, siempre dispuesto a agradar a los compatriotas ilustres, acompañó al señor Aguirre Cerda hasta las oficinas del diario Le Temps, con cuyo redactor deseaba hablar el ex ministro.
Le Temps es el diario más antiguo y mejor renseigné de Francia, como The Time en Londres.
Una vez que llegaron, el señor cónsul preguntó por uno de los directores y presentó al señor Aguirre Cerda en su calidad de funcionario derrocado por la revolución militar.
-Un de ministres du gouvernement du Chili, renversé par le mouvement militaire...
El director sonrió, encantado, pasó sillas y se puso a charlar exuberantemente de la terrible revolución.
-¡Es posible que en este siglo haya países que trastornen de esa manera el régimen constitucional! Me parece criminal, decía, esa revolución que cuesta ríos de sangre, propiedades y vidas humanas...
-No ha sido tanto -declaró el cónsul algo extrañado.
-Verdaderamente ha exagerado un poco la prensa -declaró el señor Aguirre Cerda.
-¡Cómo! ¿No hubo saqueos ni muertos por millares?
-No. Esas son exageraciones de las agencias telegráficas -volvió a decir el ex ministro.
-En todo caso -dijo el director, siempre solícito e interesado-, voy a llamar al fotógrafo y a uno de los cronistas para que haga una entrevista al señor ministro.
Al poco rato llegó uno de los empleados del diario con el fotógrafo y un blog note en la mano.
Mostrando al señor Aguirre Cerda, dijo el director de Le Temps:
-El señor ministro derrocado por la revolución de la China.
-No, no -rectificó el cónsul-. No se trata de la revolución en China, sino de la revolución en Chile...
-Voyons -exclamó el periodista enteramente desilusionado, dejando caer las manos-. ¡Du Chili!
-¿Pero es que ustedes también han tenido algo?
En Le Temps no recordaban una palabra, porque en verdad el movimiento de Chile fue tomado desde el primer momento como un simple cambio ministerial, un trastorno corriente que ya a nadie interesaba.
La desilusión estaba pintada en todos los semblantes. El redactor, los fotógrafos y hasta el director se esfumaban discretamente.
Esta aventura se explica repitiendo que el francés es un señor decorado que no sabe geografía y que la revolución china ocurría casi paralelamente a la revolución chilena. Además de Chili a Pe-Chili no hay gran distancia eufórica. Chile continúa siendo para París la patria de la negrita con una argolla en las narices, como cantaba Mayol...
Joaquín Edwards Bello
(Selección: Javier Farías Aguila)
"Tengo mi fuerza acá"... (Joaquín Edwards Bello - Crónicas)
Extracto:
En México se cuenta de dos candidatos que arengaban al pueblo, pertenecientes a distintos partidos; uno de ellos dijo un discurso magnífico, lleno de citas apropiadas y recursos oratorios; el otro subió luego al tabladillo y gritó: "Mi contendor tiene la fuerza aquí (señaló su cabeza); yo no sé hablar, pero tengo mi fuerza acá (y señaló otro sitio que no era el corazón)". Fue elegido el último entre frenéticas aclamaciones.
Joaquín Edwards Bello
En México se cuenta de dos candidatos que arengaban al pueblo, pertenecientes a distintos partidos; uno de ellos dijo un discurso magnífico, lleno de citas apropiadas y recursos oratorios; el otro subió luego al tabladillo y gritó: "Mi contendor tiene la fuerza aquí (señaló su cabeza); yo no sé hablar, pero tengo mi fuerza acá (y señaló otro sitio que no era el corazón)". Fue elegido el último entre frenéticas aclamaciones.
Joaquín Edwards Bello
De la crónica titulada
Hay que batirse
6 de julio de 1923
Libro Crónicas Reunidas ( I )
(Selección: Javier Farías Aguila)
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| Imagen perteneciente a la Editorial UDP Editora de las Crónicas Reunidas |
Bueyes, bueyes... (Joaquín Edwards Bello - Crónicas)
Extracto:
"Bueyes, bueyes misteriosos, yo os diré la canción de mi silenciosa admiración", dijo el poeta. No puede jamás nunca caer en el vacío la tarea cotidiana de todas las parejas de nobles bueyes que en la corteza de la tierra hacen surcos y ayudan a nuestro brazo. No puede esa labor de paciencia quedar sin huellas en los trabajos siderales de la armonía infinita. Yo sostengo que el trabajo de los bueyes en la tierra tiene diariamente tanto valor como el movimiento de las estrellas, como la salida y puesta del sol, guardando las proporciones en el ritmo eterno. ¡Ah! Yo he sufrido también en los establos viendo cómo las vaqueras ordeñaban a las vacas ante los terneritos desorbitados y excitados por el miedo y el hambre. Cuando ya han estrujado cuanto les hace falta, entregan las ubres de las vacas hechas una piltrafa a las pobres hambreadas bestezuelas, cuyos hocicos, en la desesperación de sacar el blanco y sedante néctar, hacen daño a sus madres, que mugen y patean de dolor. Tal es el martirio diario e inevitable en las lecherías, donde la especie humana, siempre regalona e hipocritona, busca llenar el déficit de sustento que crece junto con la civilización.
Joaquín Edwards Bello
de la crónica titulada
La plegaria de la vaca
13 de diciembre de 1924
Libro Crónicas Reunidas ( I )
"Bueyes, bueyes misteriosos, yo os diré la canción de mi silenciosa admiración", dijo el poeta. No puede jamás nunca caer en el vacío la tarea cotidiana de todas las parejas de nobles bueyes que en la corteza de la tierra hacen surcos y ayudan a nuestro brazo. No puede esa labor de paciencia quedar sin huellas en los trabajos siderales de la armonía infinita. Yo sostengo que el trabajo de los bueyes en la tierra tiene diariamente tanto valor como el movimiento de las estrellas, como la salida y puesta del sol, guardando las proporciones en el ritmo eterno. ¡Ah! Yo he sufrido también en los establos viendo cómo las vaqueras ordeñaban a las vacas ante los terneritos desorbitados y excitados por el miedo y el hambre. Cuando ya han estrujado cuanto les hace falta, entregan las ubres de las vacas hechas una piltrafa a las pobres hambreadas bestezuelas, cuyos hocicos, en la desesperación de sacar el blanco y sedante néctar, hacen daño a sus madres, que mugen y patean de dolor. Tal es el martirio diario e inevitable en las lecherías, donde la especie humana, siempre regalona e hipocritona, busca llenar el déficit de sustento que crece junto con la civilización.
Joaquín Edwards Bello
de la crónica titulada
La plegaria de la vaca
13 de diciembre de 1924
Libro Crónicas Reunidas ( I )
(Selección: Javier Farías Aguila)
lunes, 7 de abril de 2014
¿Donde está el oro?
Es triste que nuestra América no despierte entusiasmo ni cariño en el extranjero; es triste ser siempre mina, granero, almacén.
Colón, al llegar aquí, dice el gran Michelet, preguntó: ¿dónde está el oro? Con esta pregunta estableció una norma de conducta para los extranjeros siguientes.
Es ya hora de que empiecen a preguntar otra cosa y de que manifiesten, además, alguna curiosidad por nuestro espíritu. La América así no pasa de ser un campamento.
Joaquín Edwards Bello
De la crónica:
Los amigos de Santiago
7 de julio de 1925
Libro Crónicas Reunidas (I)
Colón, al llegar aquí, dice el gran Michelet, preguntó: ¿dónde está el oro? Con esta pregunta estableció una norma de conducta para los extranjeros siguientes.
Es ya hora de que empiecen a preguntar otra cosa y de que manifiesten, además, alguna curiosidad por nuestro espíritu. La América así no pasa de ser un campamento.
Joaquín Edwards Bello
De la crónica:
Los amigos de Santiago
7 de julio de 1925
Libro Crónicas Reunidas (I)
(Selección: Javier Farías Aguila)
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| Mina abandonada, Cerro la Campana, Olmué. |
viernes, 4 de abril de 2014
Desprecio por la masa popular...
En algunas viejas ciudades chilenas como Talca, existía hasta hace poco en el paseo de la plaza una división para el pueblo y otra para la gente decente. Hubo tanto desprecio por la masa popular, que hacer un acto indigno se llama hacer una rotería. En cambio, tomado ejemplo de la Argentina, allá dicen hacer una gauchada por un acto noble.
Joaquín Edwards Bello
Joaquín Edwards Bello
(Selección: Javier Farías Aguila)
Extracto de la crónica titulada:
En plena evolución
18 de febrero de 1925,
del libro Crónicas Reunidas.
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| Fotografía del artista Luis Ahumada |
La vieja historia de los grandes negocios en manos de unos pocos...
Destaco:
de la crónica titulada:
"Guerra Junqueiro"
Joaquín Edwards Bello
9 de julio de 1923.
Extracto:
(Respecto de Portugal)
El estupor y desengaño del pueblo, mantenido al margen de la cultura por un clero milagrero y materialista, fue aprovechado por los caudillos monarquistas en 1912, 1917 y más tarde en pequeñas intentonas sin consecuencias. Estos abortos monarquistas no han hecho sino desacreditar y empobrecer al país, sin lograr disminuir el espíritu republicano de toda la gente culta y pensadora y de la gran masa popular de Lisboa. La política anárquica, sin rumbo, por falta de autoridad, hace que huyan los capitales a Inglaterra y Estados Unidos. Portugal es casi el único país del mundo donde se juega a la bolsa como en Chile; todos los negocios están en manos de unos pocos, que aprovechan la anarquía para lucrar personalmente, y por las calles de las ciudades vaga un pueblo famélico y andrajoso. Los vivos, los que tienen capitales, pueden hacer grandes negocios; pero el pueblo no tiene esperanzas.
Joaquín Edwards Bello
(Selección: Javier Farías Aguila)
jueves, 3 de abril de 2014
La vida, la civilización...
La vida, la civilización, ¿qué es, al fin y al cabo, sino reacción contra nuestros defectos, contra nuestra animalidad? La cultura es el disfraz del animal, del instinto de conservación. Pero, cuando el esfuerzo es muy visible destruye la naturalidad que es la verdadera elegancia.
Joaquín Edwards Bello
(Selección: Javier Farías Aguila)
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| Camino a cerro Bustamante, Pudahuel. |
El mandarín que se amarraba las trenzas...
(...) Esto me trae la idea del mandarín que se amarraba las trenzas a su sillón de estudio para despertar cuando el sueño le inclinaba la cabeza.
Joaquín Edwards Bello
Selección: Javier Farías Aguila
*J. E. Bello hace esta referencia en el contexto del envanecimiento, aunque la frase tiene un alcance más amplio.
La reproduzco porque me parece una imagen de gran belleza poética (poesía de la imagen real).
Específicamente, J. E. Bello la recrea a propósito de un discurso de Augusto
d`Halmar en Europa, en el que se vale de las habilidades propias a plenitud, dejando entrever, sin embargo, una actitud de descenso a la tierra común, a la condición humana fatal, vulnerable, que somos todos.
La reproduzco porque me parece una imagen de gran belleza poética (poesía de la imagen real).
Específicamente, J. E. Bello la recrea a propósito de un discurso de Augusto
d`Halmar en Europa, en el que se vale de las habilidades propias a plenitud, dejando entrever, sin embargo, una actitud de descenso a la tierra común, a la condición humana fatal, vulnerable, que somos todos.
J.F.A.
Eterna niñez...
Parece un niño fresco, iluminado, juguetón. Pero ¿qué cosa es el genio sino una eterna niñez?
Joaquín Edwards Bello
(Respecto de Vargas Vila, al cabo de una entrevista con éste. Libro: Crónicas Reunidas)
Selección: Javier Farías Aguila
Joaquín Edwards Bello: ("Se Prohíbe")
De la Crónica titulada:
El problema del tráfico, 2 de diciembre de 1925.
Extracto:
Ahora estoy en Ginebra, que es la verdadera ciudad antípoda de Santiago en materia de servicios municipales. Aquí el aseo es una cosa inculcada profundamente en los hábitos nacionales. Digamos una cosa para asombro de los santiaguinos: en Ginebra se prohíbe escupir en las veredas y, por consiguiente, no se ven escupos en las veredas.
Yo recuerdo un poquito avergonzado nuestras calles, no ya las del arrabal, sino las del centro, donde suelen verse a toda hora escupos de toda categoría, de todas las formas, y especialmente como repulsivas ostras. Comprendo tan perfectamente el asco de los suizos por los escupos, que al ponerles el pie encima algunas veces suenan como cucarachas aplastadas.
En todo orden de cosas se nota en Ginebra la mano de una fuerte autoridad. Aquí, como en Estados Unidos, como en Alemania, como en Inglaterra, existe la frase "se prohíbe". Es buen tiempo que aprendamos a escribirla y respetarla. ¡He ahí lo que nos falta!
(...)
Del libro:
JOAQUÍN EDWARDS BELLO
Crónicas Reunidas (I) 1921-1925
El problema del tráfico, 2 de diciembre de 1925.
Extracto:
Ahora estoy en Ginebra, que es la verdadera ciudad antípoda de Santiago en materia de servicios municipales. Aquí el aseo es una cosa inculcada profundamente en los hábitos nacionales. Digamos una cosa para asombro de los santiaguinos: en Ginebra se prohíbe escupir en las veredas y, por consiguiente, no se ven escupos en las veredas.
Yo recuerdo un poquito avergonzado nuestras calles, no ya las del arrabal, sino las del centro, donde suelen verse a toda hora escupos de toda categoría, de todas las formas, y especialmente como repulsivas ostras. Comprendo tan perfectamente el asco de los suizos por los escupos, que al ponerles el pie encima algunas veces suenan como cucarachas aplastadas.
En todo orden de cosas se nota en Ginebra la mano de una fuerte autoridad. Aquí, como en Estados Unidos, como en Alemania, como en Inglaterra, existe la frase "se prohíbe". Es buen tiempo que aprendamos a escribirla y respetarla. ¡He ahí lo que nos falta!
(...)
Del libro:
JOAQUÍN EDWARDS BELLO
Crónicas Reunidas (I) 1921-1925
(Selección: Javier Farías Aguila)
martes, 1 de abril de 2014
FIDAE, y algo más de lo que somos
Una visita a la Feria Internacional del Aire y el Espacio (FIDAE) 2014; la última que hice fue en 1994, y también con la expectación de ver un "gigante", aquella vez fue el transportador ruso Antonov, ahora, el avión de pasajeros más grande a la fecha, el Airbus A 380. Pero no voy a hablar de aviones, al respecto no tendría posibilidad de expresar algo más que el asombro común, inherente a todo ser humano, respecto del viejo deseo de volar, y sus maravillosas máquinas actuales para tal efecto, cuales son el motivo por esencia de esta exposición que organiza la Fuerza Aérea de Chile.
Son otros los asuntos que me llevan a esta crónica. No pude ver sino con decepción -aún teniendo en cuenta el contexto en el que me hallaba- a tantos padres buscando retratar fotográficamente a sus niños con una bazuca intimidante sobre sus pequeños hombros, y con sus pequeños rostros sonrientes por ello, alegría propia de niños sosteniendo un "juguete soñado"... Esta es una exposición de artefactos de guerra también, y algunos de éstos estaban contemplados para esa posibilidad fotográfica. Me vino al caso aquello de que la TV pública, en su "preocupación moral" y de "buenas costumbres", suele censurar con un sonido de pito las expresiones groseras, o difumina genitales, etcétera, por la posibilidad de que pudiera haber niños entre sus espectadores. Aquí, paradójicamente, en un espacio público oficial también, está permitido que un niño sea retratado -como el mayor de los regalos para él- cargando un cañón para matar, y de los verdaderos (como si fuera ridículamente menos que oír un garabato). Sin embargo, inquietudes como éstas son tomadas como una exageración por estos días...
Después, a poco de seguir andando al interior de la FIDAE, hube de encontrarme con la ruidosa presentación de una banda de rock de la Escuela de Aviación. La estridencia de la guitarra eléctrica y la batería ya se percibía de lejos, en tanto, yo suponía que se trataba de música envasada emanando de los parlantes distribuidos por el recinto; hasta que la vi sobre un pequeño escenario, con sus integrantes liberando los movimientos frenéticos propios del rock metálico, y siempre con el uniforme militar, de campaña, y un cabello tan corto como extraño en el contexto musical (me recordó alguna escena de película holywodense en que se mezclan rock y aviación de guerra ¿Tom Cruise?...). ¡Y bien!...hasta que no fueron sino clásicos del rock inglés y norteamericano lo que aquellos muchachos de la banda interpretaban, y nada más, y por cierto que en el idioma original. Aquello era el repertorio. Fue entonces que me acerqué a un comandante de la Fuerza Aérea que estaba alrededor y le dije con mi descontento mordaz y un sincero sentimiento de vergüenza ajena (pensando en las delegaciones extranjeras que formaban parte de la exposición, y que seguramente no veían por ninguna parte qué significaba culturalmente ser chileno):
- Buenas tardes señor, cuénteme por favor ¿esta es una muestra de la Fuerza Aérea Norteamericana verdad?...
- ¡Nooo, son muchachos de nuestra Escuela de Aviación!
- ¿Y por qué cantan todo en inglés? ¿No es un contrasentido para la defensa de nuestros valores culturales, partiendo por el idioma, que con mayor razón debieran impulsar nuestras fuerzas armadas, en su sentido de ´patriotismo´?... Teniendo tantas alternativas de un repertorio de rock local o latino, si de rock se trate, y en castellano, como Los Prisioneros o Los Tres, etcétera.
- Sí, está bien -me respondió- pero, en realidad tienen un repertorio transversal, también tienen algunas cosas de rock latino, pero, esto es lo que a la gente le gusta... además, si fuera por eso -continuó- no podríamos tener los aviones que tenemos, y son todos norteamericanos... -dijo esbozando una sonrisa de obviedad-
- Ah -le interrumpí- pero eso ya es otra cosa...
- Sí -me respondió con aire de condescendencia diplomática a esto último que le dije prosiguiendo con un hasta luego por mi parte-
En fin... Una vez más aquello de "esto es lo que a la gente le gusta" (las tripas del sistema lo genera)... Respecto de la FIDAE, no tengo nada más que decir. Pero me parece oportuno, a la luz de esta anécdota de la banda de rock militar y aquel diálogo con el comandante del aire, terminar esto con quien muy bien describe los fundamentos de nuestra inquietud, Armando Uribe Arce.
Javier Farías Águila
extracto:
Chile, por obra de quienes mandan aquí, se ha entregado extremadamente al mayor imperio que nunca haya existido. Creen que durará en el tiempo más de un siglo, ¿creen que es para siempre? Adoptan su ideología, renuncian a nuestra soberanía. Lo hacen con malhadado júbilo. No lo contagian del todo a la población, que se siente, aun inconscientemente, despojada de su identidad, de su nación, de sí mismos, por obra de la oligarquía que manda. Desazón, malestar. ¿Y preguntan por qué hay tal? Por cierto, debido a las desigualdades dentro de Chile perpetuadas. No menos al intuir que algo raro hay en Chile, en su relación con el continente y el mundo. Demasiada, excesiva dependencia económica de las exportaciones, diría un letrado. Exceso de entrega a otros del espíritu que identificaba a Chile y los chilenos. El alma de los países existe, para que lo sean. El "ángel de las naciones", de cada nación, escribió Orígenes o, si se quiere, su conciencia y su inconsciente colectivos.
La humanidad "acata" lo que se impone por la fuerza. Para sobrevivir se sujeta ahora a la "globalización" -aunque no comparta siempre sus principios y sus valores, su ideología. El poder económico y financiero, el político y militar, y de comunicaciones, pseudocultural, constituye fuerza.
(...)
Del libro:
Armando Uribe Arce
Coloquio del oro y el moro
Conversaciones con Virginia Vidal
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