Esta es una invitación a compartir historias, procesos, literatura, reflexiones humanas y políticas, impresiones, opiniones, pensamientos, y la canción que nos ocupa, la que nos gusta y nos acerca...
Estrenamos nueva grabación y nuevo video. Se trata de la hermosa canción de Silvio Rodriguez titulada De la ausencia y de ti, perteneciente a mi proyecto discográfico "Las noches sin Alma", el cual aún se encuentra en proceso de publicación (estamos gestionando los permisos pendientes, incluyendo el de la oficina de Silvio para este tema en particular, y gestionando también el financiamiento para concluir la publicación física del disco).
Mientras tanto, adelanto este trabajo para los lectores del blog...
Esto, que terminó siendo una realización audiovisual, era una tarea que tenía pendiente desde hace bastante tiempo. Un tío, primo hermano de mi padre, me sorprendió hace algunos años con un registro que data de principios y mediados de la década de los cincuenta, donde aparecían mis abuelos paternos (Roberto Farías Boza y Olga de Farías) y una tía, la hija de ambos, Olga Farías Guzmán, hermana menor de mi padre (fallecida en 1974), quien por esos años disfrutaba su juventud...
Por aquel entonces imaginé que este registro serviría de base para montar un video con la canción "La muerte simplifica..." (versos de Armando Uribe Arce). Estos días me dí ese trabajo y lo concluí con satisfacción, por cuanto ambos elementos, visual y musical (basado todo en los versos de nuestro poeta por cierto), se fundieron muy bien en una sola expresión.
Una vez dispuesto a publicar en internet, hubo algo extraño, y lo comparto como anécdota. No sé, tal vez no tenga nada de extraño... a lo menos ha sido sorprendente para mi: la secuencia en la película, correspondiente a mi abuela, Olga Guzmán Navarro ("de Farías" se decía por aquellos años), quien falleció en enero de 1990 a los ochenta y algo de edad, resultó ser una de las 3 opciones que me ofrecía youtube en su sistema aleatorio para la portada. Las dos alternativas restantes, correspondían a imágenes de mi persona, como verán en la captura de pantalla que expongo abajo... Por cierto que la mejor opción, entre las tres, era la de mi abuela, en todos los sentidos: por la belleza de la imagen en general, por la disposición y equilibrio de los elementos, como el color, la expresión de su rostro, congelado allí en una fracción de segundo en que nos mira, su ubicación a un extremo en el cuadro fotográfico, etc. El asunto es que desde el punto de vista del azar de este sistema, era bajísima la probabilidad de que fuera aquella la imagen (y justo en ese segundo de tiempo en que mira la cámara) sugerida como portada entre tantos cuadros más o imágenes que hay en la película antigua. Eso, definitivamente, me parece sorprendente... maravilloso más bien.
Me tiento a pensar que ella se manifestó -desde donde esté- y quiero pensar que complacida, pues, todo este trabajo con aquel registro familiar antiguo quedó muy bien, creo... y ellos, mis antepasados, con quienes viví casi todos los años de mi niñez, son parte de este registro, como de mi cariño.
La mayoría de las personas que aparecen en el video antiguo ya no están... Mi tío, Raúl Farías Espinoza, quien me confiara este registro y que actualmente vive en una localidad cordillerana cercana a Santiago, aparece en la mayor parte de las imágenes de principio de los cincuentas y de aquel en colores de 1956, tanto de adolescente como de adulto respectivamente, y sus padres y sus hermanos también, uno de los cuales es el artista visual Patricio Farías (actualmente residente entre Brasil y Barcelona), quien aparece siendo niño también.
El contexto del video en colores es la celebración de unas bodas de oro (1956). Los mayores que ahí todo el mundo abraza son los festejados.
El registro en blanco y negro, donde hasta el desgaste del acetato aporta a la belleza, son tomas en algunos lugares en Santiago (cerro Renca entre otros). Y ahí podemos ver a Patricio Farías, Raúl Farías, y sus hermanos; y en particular, en una toma familiar, donde mi tío abuelo (Raúl Farías Boza) se halla junto a su esposa Olga Espinoza, y sus hijos alrededor.
No recuerdo bien por sus nombres quienes en particular conforman las imágenes más bellas de este video, el clímax diría yo, aquellas de los niños en patines, uno de los cuales, eso sí, sé que se trata de un primo hermano de mi pare, hijo de Raúl Farías Boza, mi tío abuelo... Todos fallecidos.
Alguien, de quien no tengo antecedentes por el momento, conforma las imágenes que fueron maravillosamente aptas para el final, haciendo de personaje de terror o de vampiro... y los niños ahí son mis tíos ya mencionados (primos-hermanos de mi padre) uno de los cuales está fallecido...
Espero lo disfruten.
Nota: las imágenes en colores recientes me pertenecen: corresponden a la costa de la localidad de Cobquecura y a la entrada también de su "Iglesia de piedra"; el caballo blanco tirando la carreta, en Chillán; el avión, sobre Porto Alegre; y en la bicicleta estática, el querido artista uruguayo Ademar Berois (registro que hice en su casa), etc.
Javier Farías Aguila
Captura de pantalla que da cuenta de las "coincidencias", con la mirada de mi abuela paterna allí, con quien viví casi 13 años:
Pues bien, a continuación el resultado final, el video que comparto con ustedes...seguramente el mejor logrado entre los que he hecho con las canciones del proyecto junto al poeta Armando Uribe Arce:
¿Qué acaso no pueden evitar decir: "Gracias totales" (Cerati lo dijo una vez y unos cuántos lo siguen repitiendo con tanta poca o nada de originalidad); o "Vuela alto" cuando se intenta un homenaje al recién fallecido; o "fuerza" cuando se trata de alentar a alguien que expresa un mal momento?...
(A propósito de esta última palabra me acordé del dialogo de un amigo con otro:
-Amigo estoy cagao'...
-Fuerza compadre!
-Dije que estoy cagao', no que estoy cagando).
Queriendo escapar de este tipo de repeticiones, o de la falta de originalidad -y no por esto último el "pecado"- sino más bien por la carga que fue adquiriendo de una expresión superflua nomas, o simplemente repetitiva, como decía.
En otro aspecto de la "crítica lingüística-social", quisiera aprovechar este artículo para lo siguiente: ¿Por qué mierda todos buscan tatuarse? ¿Que acaso buscan una identidad en ello cuando ya casi no queda gente sin tatuajes? ¿Que acaso se busca marcar la diferencia entre los demás cuando ya casi todos tienen uno?... No, buscar la diferencia pareciera no ser el motivo, por cuanto, más bien se obtiene lo contrario, dado que no tenerlo es lo "raro" actualmente. ¿Y el piercing? ¿Que de no tenerlo estás validado?... Y más de lo mismo. Para qué sigo... Comprendemos las automutilaciones o las perforaciones cuando de por medio hay todo un trasfondo de carácter cultural o religioso, como el de las tribus africanas, pero, en el ámbito al que aludo, mayormente no se tiene claro ni siquiera un porqué más allá de la pobre tendencia urbana y efímera, en razón o sin razón de lo baladí que la sustenta.
Cabe, finalmente, y rebatiéndome yo mismo, hacerse un último par de preguntas: ¿Sirven de algo tales cuestionamientos? ¿Acaso vale más esto de tatuarse o perforarse, en su valor equivalente al color de ropa que uno decide ponerse, que a lo posible de ser hallado como valor humano dentro de tal persona?... Y lo pregunto considerando, además, que tengo gente cercana en términos afectivos, muy cercana, que han decidido tatuarse. ¡Sí! ¡Se han tatuado también!... me estoy quedando solo. Un día, estando yo en el metro de Santiago, cantando como parte del programa "Música a un Metro", una mujer joven, muy tatuada, exhibiendo más de un piercing en su rostro, se paró delante mío cuando yo ejecutaba un tema instrumental en guitarra. Lo escuchó atentamente, y para cuando hube de terminar la ejecución, visiblemente emocionada, me dijo de forma muy elocuente: "gracias"... Y además, lo dijo así tal cual, sin agregar la palabra aquella "totales", de tal forma aniquilando todo intento de estereotipo que siquiera osara volver a asomarse por mis conclusiones...
Sin embargo, su gesto no pudo con cierto pálpito... recelo de mi parte que se vio reforzado cuando al retirarse pude ver entre sus dedos un "cañito", apagado, a medio camino de la felicidad prodigada... (era la parte restante, donde pudiera haber estado escondida quizás la palabra aquella que no dijo). Pero no se confundan, mi desconfianza nada tenía que ver con juicios derivados de su estilo, sino que radicaba en no quedarme claro si acaso el efecto de mi música en ella fue verdaderamente un complemento, o una simple consecuencia de su "felicidad".
JFA
Nota: por favor, que nadie me sugiera "volar alto" cuando yo muera, pues, seguramente, querré permanecer cerca de quienes quise...bueno, a no ser que les oiga decirme "Gracias totales"...
Creo
que las llamadas "redes sociales" son hipócritas. Han rotulado como
"un producto bajo en calorías" el propio sentido de la amistad…
De
alguna manera, la ocupación por lo religioso, en el sentido de la conclusión de
Marx, ha ido mutando por el interés, y a tiempo completo, hacia las nuevas
tecnologías comunicacionales.
Las
redes sociales son una forma inteligente de funcionalidad en favor de los fundamentos de la doctrina política-económica
imperante. Y es a prueba de autodestrucción, porque lo que allí se brama respecto
de las injusticias sociales, al mismo tiempo, con su uso y abuso, contribuye a
mantener incólume la plataforma, la cual nos exhibe, además, en la
individualización y observación por parte del supremo regente y fundador del
neoliberalismo actual (para identificarnos como sus potenciales clientes y
más...). Y, en tanto vamos descargando nuestra furia prevista y permitida
contra el mismo, lo hacemos siempre en sus tibias y acogedoras manos gigantes,
es decir, en las alucinantes y patológicamente recompensantes redes sociales
que han creado para nosotros.
En
otro aspecto, de dudosa utilidad -porque no se advierte allí siquiera una
función catártica- en facebook, por ejemplo, hemos perdido toda prudencia,
conscientes o no, de expresarles a todo el mundo, abiertamente o por trasfondo,
nuestras carencias, y también nuestra estupidez; de modo que muchas veces queda
en evidencia pública o publicada "lo mal que estamos de la cabeza"...
Pero aquí con mi navío comienzo a tomar un rumbo sin certezas: ¡Bienvenidos psiquiatras y sociólogos o hervideros de la filosofía mayor!... ¿o no hay ni
méritos para tal?...
Por
todo lo anterior, hay que revisar lo que está ocurriendo. Algo huele muy mal en
todo esto... Nos han creado un sistema de códigos o nomenclaturas
comunicacionales que sólo funcionan en la superficie, sondear allí es altamente
impopular además, y no tiene sentido. Se debilitan, pierden valor, el asombro y
la genuina sensibilidad. Y hemos adoptado todo esto con una facilidad increíble
(con un éxito total se dirá posteriormente en Wall Street).
Y aprovechando
esta referencia última, en relación al ámbito del negocio implícito allí,
colgémonos de un concepto de la economía para hacer mención del tiempo
derrochado en las redes sociales, lo que sin lugar a dudas deja como víctimas del
“costo de oportunidad” las actividades que son más propias de una vida real.
En
tanto, en nuestro pueblo, el pensamiento...sigue lelo.
La
simplificación "entretenida" va de la mano con la pereza del
intelecto, donde predomina la cultura del eslogan, de la pedantería, de la
fanfarronería, de la búsqueda desesperada de aprobación, de la imagen y su
inmediatez, etcétera...
Haciéndose
cargo de nuestra naturaleza comunicacional básica, las redes sociales,
inteligentemente, fueron concebidas, nada menos que como una simbiosis potente
y cautivante, valiéndose de nuestra necesidad en cuanto ciclo circular
permanente.
Hay en esto una adquisición de cierto podercillo por parte de sus usuarios
comunes, quienes adquieren sentimientos de importancia personal con esto, “potestad”
de la que se han valido sin más méritos que abriendo "una cuenta" y
prosiguiendo, incluso, en custodiarla con fervores de territorialidad (cuentas
de facebook con alambres de púas y colmillos a la vista), armados con advertencias socialmente
contrarias, tales como “en ‘mi muro’ publico lo que quiero y al que no le guste…”
(otro signo de patología).
Esta
cavilación tal vez parecerá un intento de quemarles "la felicidad" a
muchos... pero más bien es un esbozo en rescate de la misma.
Insertos
en las redes sociales, es ocupación preponderante estar poniendo al día a los demás -emitiendo
de manera persistente esos gerundios inútiles- y ocupando todos los recursos
(selfies y demases) para nada más y nada menos que decir o gritarle al mundo,
de manera tan necia, tan simple -de exiguo- ¡que estamos acá!... sin que nadie lo advierta en profundidad… por hallarse, finalmente, cada cual ocupado en lo mismo...
Ensayo elaborado en base los artículos "Las redes sociales y sus tópicos " y "Facebook ¿el opio del pueblo contemporáneo?" publicados en nuestro blog en 2014. Presentado en 2017 para la asignatura Literatura Inglesa y Española (Univ. Tecnológica de Chile), impartida por el Poeta, Magister y Doctor Julián Gutiérrez Gutiérrez (USACH).
El 18 de noviembre comenzamos las grabaciones de mi nuevo proyecto discográfico, junto al ingeniero de sonido Francisco Millán. Serán 12 canciones o tracks, entre los cuales se incluyen dos trabajos instrumentales.
Este sábado 2 de diciembre fue nuestra tercera jornada de trabajo, y avanza todo según lo proyectado.
Lo bueno de trabajar con Francisco, partiendo por su gran disposición y hospitalidad, y pasando por sus conocimientos, ha sido su nivel de compromiso con la esencia del proyecto, la cual ha intuido muy bien.
¿Qué dirá el santo padre?, la canción que sabemos le dedica Violeta a Julián Grimau -enjuiciado político y condenado a muerte por la dictadura franquista- y que tuve el pleno gusto de cantar y plasmar en la siguiente grabación y video:
El 26 de octubre tuve la sesión de grabación y filmación de dos canciones de Violeta Parra para un proyecto audiovisual al que fui invitado entre otros músicos, y que tiene por fin conmemorar a nuestra cantautora por los 100 años que habría cumplido.
Por un azar, quedaron disponibles, para mi, dos canciones de Violeta que no formaban parte de mi repertorio habitual de entre sus canciones. Se trata de ¿Qué dirá el santo padre? y ¿Por qué los pobres no tienen?, obras para las cuales tuve que trabajar en unos arreglos especiales... Mantuve un arreglo muy cercano a la versión de Quilapayún para la segunda y para la primera pude lograr algo más propio.
No siendo las canciones que originalmente pretendía tomar para participar en este homenaje, terminaron siendo las que mejor podían representar mis ganas de cantar también la contingencia social y política, para las cuales Violeta sigue teniendo una obra absolutamente vigente. De tal modo, me he visto muy contento con este par de canciones y el proyecto que me da la oportunidad de plasmarlas, en un trabajo audio-visual a cargo de Francisco Millán en sonido, y Luis Parra en la filmación y las fotografías.
El material concluido será publicado en un par de semanas más, en un canal de youtube creado para este fin. Mientras tanto, comparto con ustedes mi proceso de grabación filmado y algunas fotografías.
Javier Farías Aguila
Junto a Francisco Millán a la izquierda y Luis Parra a la derecha (de amarillo), responsables del proyecto.
Palimpsesto se titula la célebre canción que Horacio Salinas (Inti Illimani) hiciera con el texto de Patricio Manns. Y creo haber encontrado el origen de su inspiración. Se trata del segundo movimiento del Concierto en Re menor para violín y oboe de Bach.
Debe ser el resultado de la absorción musical que seguramente experimentaba nuestro compositor al momento de componer Palimpsesto, tras algunas jornadas intensas de placer barroco.
JFA
Los invito a escuchar esta obra de Bach y a continuación Palimpsesto, en versión de Inti Illimani:
Este 16 de agosto de 2017 se ha publicado la lista de los 25 músicos mejor evaluados, quienes por tal motivo podrán continuar en el programa "Música a un Metro" durante lo que queda 2017 y 2018; el resto, junto a los nuevos interesados, deberán entrar a un nuevo proceso de postulación.
Y tengo la buena noticia de haber sido uno de los seleccionados, por lo tanto, continuaré un tiempo más disfrutando de entregar la música que hago en el circuito de estaciones del Metro, programadas día a día para ello. ¡Gracias "Música a un Metro"!
Cuando canto y ejecuto guitarra en las estaciones del Metro, suele acercarse la gente a manifestarme su gusto por lo que están oyendo; eso, por cierto que es estimulante, a tal punto que a veces, estando muy cansado, de pronto recupero todas las energías... es algo muy extraño pero así sucede.
Este miércoles 25 de abril, en la estación Plaza Maipú, yo estaba tocando mi composición instrumental para guitarra, titulada Triste felicidad (escuchar publicación youtube, abajo de este artículo), cuando advierto que un adolescente, de aproximadamente unos 15 años de edad, la estaba escuchando con mucha atención desde cierta distancia, pues aquella estación tiene buena acústica y desde lejos se escucha muy bien... Él, poco a poco fue acercándose hasta que, junto con su madre y su hermana, terminaron frente a mi -como se puede apreciar en la foto- escuchando el desarrollo de la ejecución de este tema hasta su final, luego de lo cual, con mucha elocuencia, aunque con timidez (propia de su edad), me sorprendió diciéndome: "usted toca hermoso"... Fuera de agradecerle, yo no supe qué más decir. Finalmente, para desviar la atención sobre mi persona, se me ocurrió preguntarle acerca de él, y si tocaba algún instrumento, a lo que respondió contándome su experiencia reciente con el saxofón y el teclado.
Tuve la suerte de que aquel momento fuera captado por estas fotografías tomadas por una amiga, quien después me las hizo llegar.
En conclusión, a propósito de esto, compruebo con mucha satisfacción, una vez más, la importancia de lo que hacemos los músicos en el Metro y en cualquier parte, en cuanto a cautivar, o rescatar probablemente, la sensibilidad, o lo espiritual si se quiere, de los más jóvenes, quienes a través del arte, tan cercano como el que hacemos, parecieran hallar buena parte de lo que buscan de sí mismos.
Metro de Santiago ha dispuesto esta fotografía gigante en una de sus estaciones más concurridas, para informar a los miles de transeúntes que pasan por ahí, invitándolos a votar en esta campaña del programa Música a un Metro...Es una excelente oportunidad de dar a conocer nuestra labor musical.
JFA
Fotografía de Javier Farías en estación Baquedano del Metro, una de las estaciones más concurridas del Metro de Santiago: