Destaco:
Así pues, la vida del primo Benedicto estaba consagrada por entero a la entomología. A ella le dedicaba todas las horas, incluso las del sueño, puesto que llegaba a soñar con los "hexápodos". Y cuando volvía de un paseo científico, su magnífico sombrero se convertía en una especie de museo de historia natural, repleto de insectos ensartados. (p. 12)
Dick Sand, a su vez, en cuanto se vio en tierra, se dedicó al estudio con el remordimiento del hombre que, falto de conocimientos, considera que no puede enfrentar como debiera la tarea encomendada...
-Sí -decía a menudo-. Si a bordo del Pilgrim hubiera sabido todo lo que un marino debe saber, ¡cuántas desgracias habría evitado! (p. 157)
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