¡Muy buenas noticias, amables lectores de este blog!
Para los músicos de cualquier parte del mundo, es una excelente oportunidad contar con un lugar donde hay un flujo masivo de gente, la que puede llegar a escucharnos en su tránsito diario hacia sus casas, sus trabajos, etc...
Estaré compartiendo mis canciones durante un año al interior de las estaciones más importantes del Metro de Santiago.
He sido uno de los músicos seleccionados por la iniciativa cultural denominada "Música a un metro". Ya les aportaré más información en cuanto a lo que viene. Por lo pronto, les puedo contar que los artistas seleccionados seremos presentados ante los medios de comunicación: radio, prensa y televisión el próximo 17 de agosto de 2016.
Gracias.
Javier Farías Aguila
viernes, 12 de agosto de 2016
martes, 2 de agosto de 2016
James Taylor
Yo no sé ni supe, ni cuando era niño, de "estrellas de la canción" ni nada de eso; solo a partir de mis vericuetos emocionales surge esta conexión con James Taylor. Y como suele suceder con los artistas cuyas obras satisfacen mis sentidos, llegan a mi desde fuentes ajenas a cualquier imposición radial o menciones masivas, es decir que, más aún los descubro cuando ya no responden a moda alguna, y que por arte verdadero, han trascendido más allá del tiempo programado para sus promociones millonarias por parte de las discográficas que les representan, y cuando ya ni siquiera invierten en el artista en cuestión. De hecho, la popularidad mayor de Taylor, corresponde a una época en que siendo yo muy niño, ignoraba completamente su existencia.Por cierto, uno no se vale de simples medios propios y nada más para hallarlos, pues éstos artistas "posicionados", valiosos o no, ya están validados por el conocimiento público, y al cabo de un período de soporte radial o periodístico importante en alguna parte o por casi todo el mundo. A propósito de lo anterior -y que puede que me toque muy en lo propio por mi condición de cantautor- ¿cuántos artistas de aporte valioso no llegamos nunca a descubrir? ¿cuántos Beatles se perdieron en el anonimato o en el cansancio de sus propósitos gastados? ¿cuántos Lennon?, en fin: materia para otro artículo...
James Taylor me inspira (y me inspira confianza en la sinceridad de su canto): el verdadero arte convoca la paz del alma...
Hay algo muy particular que quiero compartir, a propósito de James Taylor. No tiene mayor relevancia lo que contaré, pero, en el ámbito muy personal -y como suele ocurrir con lo que sienta cada cual en relación a la música que abrace- por corresponder mi descubrimiento de sus canciones, de su voz, a un tiempo en que visitaba Quintay (localidad cercana a Valparaíso), los paisajes de aquel lugar junto con el sonido de sus vientos, de sus olas o de sus fuertes lluvias invernales, ahora me resultan gratamente inseparables de las canciones y la voz de este cantautor estadounidense.
Javier Farías Aguila
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| Quintay (Tomada por JFA, julio 2013) |
Te invito a disfrutar ésta de James Taylor y Milton Nascimento:
Tal es la fuerza de la verdad... (El nombre de la rosa)
Extraigo, del libro de Umberto Eco:
Así era mi maestro. No solo sabía leer en el gran libro de la naturaleza, sino tambien en el modo en que los monjes leían los libros de la escritura, y pensaban a través de ellos. Dotes éstas que, como veremos, habrían de serle bastante útiles en los días que siguieron. Además, su explicación me pareció al final tan obvia que la humillación por no haberla descubierto yo mismo quedó borrada por el orgullo de compartirla ahora con él, hasta el punto de que casi me felicité por mi agudeza. Tal es la fuerza de la verdad, que, como la bondad, se difunde por sí misma.
(pág. 29 / El nombre de la rosa)
JFA
Así era mi maestro. No solo sabía leer en el gran libro de la naturaleza, sino tambien en el modo en que los monjes leían los libros de la escritura, y pensaban a través de ellos. Dotes éstas que, como veremos, habrían de serle bastante útiles en los días que siguieron. Además, su explicación me pareció al final tan obvia que la humillación por no haberla descubierto yo mismo quedó borrada por el orgullo de compartirla ahora con él, hasta el punto de que casi me felicité por mi agudeza. Tal es la fuerza de la verdad, que, como la bondad, se difunde por sí misma.
(pág. 29 / El nombre de la rosa)
JFA
viernes, 29 de julio de 2016
El hombre extraño de Silvio Rodríguez y de Umberto Eco
Leyendo el libro de Umberto Eco, El nombre de la rosa, imaginé que Silvio Rodriguez, de alguna manera, se inspirara en esta parte del relato -la que reproduzco a continuación- para crear esa canción tan hermosa, titulada "El hombre extraño"... Lo que no es extraño, porque alguna vez creo haberle escuchado una impresión elogiosa, en alguna entrevista, acerca de esta obra literaria, extraordinaria por demás.
(Si lo recuerdo bien, en su concierto multitudinario en el Estadio Nacional de Chile, esta canción la cantó luego de dedicarle el concierto a Víctor Jara...)
Bien, acá el extracto (a poco de iniciar el capítulo titulado Hacia Nona / El nombre de la rosa):
-Es un hombre... extraño -me atreví a decir.
-Es, o ha sido, en muchos aspectos, un gran hombre dijo Guillermo-. Pero precisamente por eso es extraño. Solo los hombres pequeños parecen normales. (...)
Lo que me interesa destacar acá es esta forma maravillosa de relación, de derivación, o de correspondencia entre las obras de arte, en este caso entre la literatura y la canción.
Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso...
(Si lo recuerdo bien, en su concierto multitudinario en el Estadio Nacional de Chile, esta canción la cantó luego de dedicarle el concierto a Víctor Jara...)
Bien, acá el extracto (a poco de iniciar el capítulo titulado Hacia Nona / El nombre de la rosa):
-Es un hombre... extraño -me atreví a decir.
-Es, o ha sido, en muchos aspectos, un gran hombre dijo Guillermo-. Pero precisamente por eso es extraño. Solo los hombres pequeños parecen normales. (...)
Lo que me interesa destacar acá es esta forma maravillosa de relación, de derivación, o de correspondencia entre las obras de arte, en este caso entre la literatura y la canción.
Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso...
Javier Farías Águila
jueves, 28 de julio de 2016
Presentación para "Música a un metro"
Hoy fui parte de este proceso cantando una versión especial que hice para 2 canciones, fusionadas entre sí: Bueno. ¿Qué más? y Me estoy muriendo de a poquito, pertenecientes a nuestra producción Qué fue todo esto...
El jurado estaba compuesto por Juan Pablo González, director del Instituto de Música de la U. Alberto Hurtado; Claudio Narea, ex integrante de grupo Los Prisioneros; Carmen Valencia de Universal Music; y Claudio Vergara, sub editor de espectáculos del diario La Tercera.
En las próximas semanas sabremos nuestra suerte en esto. Recordemos que se trata de un concurso para disponer de las instalaciones del Metro de Santiago, a fin de efectuar conciertos, por el período de un año, autorizados por la empresa. Interesante iniciativa que nos permitirá llegar a más gente con nuestra música.
Comparto algunas fotografías (entrevista, presentación y sesión de fotos), y más abajo un video de mi presentación entre otras publicado en twitter del Metro:
El jurado estaba compuesto por Juan Pablo González, director del Instituto de Música de la U. Alberto Hurtado; Claudio Narea, ex integrante de grupo Los Prisioneros; Carmen Valencia de Universal Music; y Claudio Vergara, sub editor de espectáculos del diario La Tercera.
En las próximas semanas sabremos nuestra suerte en esto. Recordemos que se trata de un concurso para disponer de las instalaciones del Metro de Santiago, a fin de efectuar conciertos, por el período de un año, autorizados por la empresa. Interesante iniciativa que nos permitirá llegar a más gente con nuestra música.
Comparto algunas fotografías (entrevista, presentación y sesión de fotos), y más abajo un video de mi presentación entre otras publicado en twitter del Metro:
Javier Farías Aguila
— Metro de Santiago (@metrodesantiago) 28 de julio de 2016
lunes, 18 de julio de 2016
He dormido en una banca.
He dormido en una banca de estación de trenes.
Toda la inspiración pasó por el frío de estar allí.
¿Cuál el desamparo de estar así contigo mismo?
La condición aquella era un mensaje para la muerte:
¡no temo! era de aquello que faltaba por vivir.
La verdadera soledad es el abandono propio.
Yo estoy acá para vivir y contar más bien lo que me falta:
lo que tengo sigue siendo poco, y cada vez menor a lo que intuyo.
Debo transitar por donde nadie comprende lo que debo.
Ni yo siquiera salvo por las señas de un lugar remoto
que pugna por ser hallado en su confusa coordenada.
Javier Farías Aguila
viernes, 1 de julio de 2016
Retrato polvoriento. (Luis Emilio murió en Moscú, o más bien vivió...)
Luis Vergara Zamorano, hijo de Graciela Zamorano, la "Chela" (hermana mayor de mi abuela), un día se fue al país donde hasta la mujer menos bella es hermosa: Rusia... No sé si esto, precisamente, fuera la motivación de fondo o de paso para su viaje, pero hay que destacarlo, pues se supo de su debilidad por las mujeres. Sin embargo, antes, después o por consecuencia de tal debilidad, se hizo militante comunista. Entonces, naturalmente, su sentido de la aventura, su destino, muy pronto apuntaron hacia la Unión Soviética.
Luis Emilio, como se puede apreciar de nombres evidentemente nada de casuales, o Lucho, como le decían, era casado en Chile con Consuelo, quien fue la madre de sus dos hijos, una niña y un niño, y ambos aún lo eran cuando su padre, tal vez a fines de los 60 o principios de los años 70 (no tengo aún la información exacta), abandonó el país con destino a Moscú, para no regresar jamás...
Pasando los años, cuando más aún se produce el golpe de Estado en Chile, terminó volviéndose imposible su regreso. Es un misterio cómo fue su vida allá, pero hay certeza documentada de su muerte eso sí, y por causas naturales... Al parecer, no tenía intención de volver, y Consuelo, su esposa -y lo cuento como para seguir aportando a la historia exquisita- se refugió en su cuñado (hermano de Luis), Carlos, con quien establecieron una relación de pareja. Me imagino que el conflicto familiar radicaba en una suerte de abandono por parte de Lucho, y probablemente, éste invocara razones de seguridad frente a su imposibilidad de regresar, o de establecer un punto de contacto, siquiera por cartas, para mantener a su familia chilena al tanto de sus pasos.
Todo indica que Lucho murió feliz de "naturaleza humana": aquella del hombre intenso... Hay humor en esto, y bastante menos drama de lo que se presume por consecuencia (hijos y mujer abandonados), pues aquello de la belleza rusa -por la cual sin duda alguna se embelesara- se insinúa como la razón fundamental de los hechos.
Pero, Lucho debe estar reclamando justicia en mi pequeño relato, y seguramente querrá que no ponga en duda tampoco ni sus pasiones políticas ni sus convicciones habidas, las cuales probablemente vieran en la Unión Soviética -como así mi padre un día- la fascinación del hombre construyendo para el hombre en términos solidarios, intentando con decisión un camino poderoso en aquel entonces, y distinto, contrapuesto al menos al orden creciente del frío capital; todo lo cual, nuestro Luis Emilio (el histórico también es nuestro), elucubraba como su identificación definitiva, y que no es ajeno y más bien la base, al concepto del hombre "enamorado", y en todos los sentidos y los sinsentidos también, así cual fuera él: la libertad que se defiende como un gato sin advertir los arañazos repartidos hasta para quien ama...
Cuando me toque visitar Moscú, que es parte de mis planes, y que espero pronto se concrete, buscaré mediante la documentación del caso, la tumba de Luis Emilio, para establecer la conexión final visible de su historia que nos pide ser contada, aquella que se esconde en la mirada de un retrato polvoriento... o que habrá de iluminarme tras interrogar sus huesos, acaso verdaderamente... ¿haya muerto?
Luis Emilio, como se puede apreciar de nombres evidentemente nada de casuales, o Lucho, como le decían, era casado en Chile con Consuelo, quien fue la madre de sus dos hijos, una niña y un niño, y ambos aún lo eran cuando su padre, tal vez a fines de los 60 o principios de los años 70 (no tengo aún la información exacta), abandonó el país con destino a Moscú, para no regresar jamás...
Pasando los años, cuando más aún se produce el golpe de Estado en Chile, terminó volviéndose imposible su regreso. Es un misterio cómo fue su vida allá, pero hay certeza documentada de su muerte eso sí, y por causas naturales... Al parecer, no tenía intención de volver, y Consuelo, su esposa -y lo cuento como para seguir aportando a la historia exquisita- se refugió en su cuñado (hermano de Luis), Carlos, con quien establecieron una relación de pareja. Me imagino que el conflicto familiar radicaba en una suerte de abandono por parte de Lucho, y probablemente, éste invocara razones de seguridad frente a su imposibilidad de regresar, o de establecer un punto de contacto, siquiera por cartas, para mantener a su familia chilena al tanto de sus pasos.
Todo indica que Lucho murió feliz de "naturaleza humana": aquella del hombre intenso... Hay humor en esto, y bastante menos drama de lo que se presume por consecuencia (hijos y mujer abandonados), pues aquello de la belleza rusa -por la cual sin duda alguna se embelesara- se insinúa como la razón fundamental de los hechos.
Pero, Lucho debe estar reclamando justicia en mi pequeño relato, y seguramente querrá que no ponga en duda tampoco ni sus pasiones políticas ni sus convicciones habidas, las cuales probablemente vieran en la Unión Soviética -como así mi padre un día- la fascinación del hombre construyendo para el hombre en términos solidarios, intentando con decisión un camino poderoso en aquel entonces, y distinto, contrapuesto al menos al orden creciente del frío capital; todo lo cual, nuestro Luis Emilio (el histórico también es nuestro), elucubraba como su identificación definitiva, y que no es ajeno y más bien la base, al concepto del hombre "enamorado", y en todos los sentidos y los sinsentidos también, así cual fuera él: la libertad que se defiende como un gato sin advertir los arañazos repartidos hasta para quien ama...
Cuando me toque visitar Moscú, que es parte de mis planes, y que espero pronto se concrete, buscaré mediante la documentación del caso, la tumba de Luis Emilio, para establecer la conexión final visible de su historia que nos pide ser contada, aquella que se esconde en la mirada de un retrato polvoriento... o que habrá de iluminarme tras interrogar sus huesos, acaso verdaderamente... ¿haya muerto?
Javier Farías Aguila
jueves, 16 de junio de 2016
Invitación 57 aniversario radio USACH.
Asistir a la ceremonia por los 57 años de radio USACH -respondiendo a la invitación que me hicieran llegar- ha sido también, por mi parte, una oportunidad para agradecer la difusión constante que desde hace algunos años tienen mis canciones a través de este medio radial, perteneciente a la Universidad de Santiago de Chile.
Al cabo de la ceremonia, pudimos disfrutar un cóctel y una conversación, tanto con la directora de la radio, Gabriela Martinez, como con el locutor, programador general y creador del programa "Alma Nacional", Juan Rojas, y también con el hermano menor de la destacada locutora, fallecida hace algunos meses, Mabel Fernandez, quien asistiera al homenaje brindado como parte del evento, en reconocimiento a su célebre hermana, por toda una vida dedicada a la radio, y cuya etapa final fuera a través de las emisoras de radio USACH.
Al cabo de la ceremonia, pudimos disfrutar un cóctel y una conversación, tanto con la directora de la radio, Gabriela Martinez, como con el locutor, programador general y creador del programa "Alma Nacional", Juan Rojas, y también con el hermano menor de la destacada locutora, fallecida hace algunos meses, Mabel Fernandez, quien asistiera al homenaje brindado como parte del evento, en reconocimiento a su célebre hermana, por toda una vida dedicada a la radio, y cuya etapa final fuera a través de las emisoras de radio USACH.
Javier Farías Aguila
Juan Rojas Saavedra.
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jueves, 9 de junio de 2016
No más que un plan.
Su ego era tan desmedido que sus expectativas no lograban alcanzarlo, y sufría por ello...
Por demás, no era capaz de ver los recursos, no la flor antes de serlo, no las escaleras. Entonces, el esfuerzo, el desgaste de ser lo que no era, fue tan grande, que acabó mortificado donde iba por aprecio.
Por demás, no era capaz de ver los recursos, no la flor antes de serlo, no las escaleras. Entonces, el esfuerzo, el desgaste de ser lo que no era, fue tan grande, que acabó mortificado donde iba por aprecio.
Javier Farías Aguila
lunes, 6 de junio de 2016
Me encontré de noche.
miércoles, 20 de abril de 2016
Patricio Aylwin, en el día de su muerte.
Aquello de "Justicia en la medida de lo posible" (y perdónenme que aporte a la interminable referencia de lo mismo) fue la expresión de lo insustancial en sí misma, y fue la frase que nació desafortunada porque más bien acudía, desde un principio, como una concesión a los militares que debían ser juzgados y no como una señal de esperanza genuina en favor las víctimas
del genocidio...
Patricio Aylwin ha muerto ayer, y será muy difícil separar esta frase suya de las referencias a su gobierno, porque en relación al principal de los temas que debía abordar con decisión, el de los derechos humanos siniestramente vulnerados durante 17 años, lo sentenció -¿acaso intimidado por eventuales nuevos boinazos o ejercicios de enlace de Pinochet?- con la medida, a la medida, de lo que finalmente jamás ha sido posible.
Patricio Aylwin ha muerto ayer, y será muy difícil separar esta frase suya de las referencias a su gobierno, porque en relación al principal de los temas que debía abordar con decisión, el de los derechos humanos siniestramente vulnerados durante 17 años, lo sentenció -¿acaso intimidado por eventuales nuevos boinazos o ejercicios de enlace de Pinochet?- con la medida, a la medida, de lo que finalmente jamás ha sido posible.
Javier Farías Aguila
¿Dos imágenes para una ambivalencia?
lunes, 18 de abril de 2016
Adolfo Couve 1
"Puede haber un médico mediocre (eso es grave), un abogado mediocre (también es grave)... pero un artista... ser un artista mediocre es lo más grave que hay."
¿Por qué es tan grave la mediocridad en el arte?
"Porque es lo mismo que una monjita pagana, una monjita escéptica hueón..."
¿Por qué es tan grave la mediocridad en el arte?
"Porque es lo mismo que una monjita pagana, una monjita escéptica hueón..."
viernes, 8 de abril de 2016
El Canto libre de Victor Jara.
Más que una versión personal, ésta es una
construcción musical a modo de homenaje y que se desenvuelve experimentalmente en tres partes. Su
parte central, casi de manera imperceptible, incluye, sin alteraciones de
ningún tipo, la introducción original que Víctor hiciera para "Te recuerdo
Amanda", dispuesta allí como parte de la totalidad, y todo esto para
constituir, junto a todos los demás elementos, un canto libre, su "Canto
libre"...
Es un trabajo que hice hace unos cuantos años, donde de manera parecida a como fue la adaptación que también hice para "El derecho de vivir en paz", transformé la armonía de acordes mayores a menores entre otros recursos expresivos, cuya finalidad era crear cierto dramatismo, esto último en coherencia con el desenlace brutal que le costó la vida a Víctor Jara.
Javier Farías Aguila
lunes, 4 de abril de 2016
Deshabitado, en radio USACH
Hoy, a través del programa radial ALMA NACIONAL, de la radio de la Universidad de Santiago de Chile USACH, 94.5 fm, una vez más será parte del material programado nuestro single DESHABITADO, que junto con aquel titulado "Cuando no estés", forman parte de la programación musical general de esta querida emisora. Gracias.
Javier Farías A.
Javier Farías A.
sábado, 26 de marzo de 2016
Dónde quedan los recuerdos...
¿Dónde quedan los recuerdos de aquel que por algún motivo no los puede llevar consigo?
¿Será que se transforman en lo que yo recuerdo sin haberlo jamás vivido?
¿Serán materia indescifrable por dispersa?
¿Tal vez un Déjà vu?
¿Un sueño que no logre recordar?
¿Lo que supe sin haberlo aprendido?
¿Quedarán en el sonido de tu nombre,
sin respuesta,
sin oído?
¿Será que se transforman en lo que yo recuerdo sin haberlo jamás vivido?
¿Serán materia indescifrable por dispersa?
¿Tal vez un Déjà vu?
¿Un sueño que no logre recordar?
¿Lo que supe sin haberlo aprendido?
¿Quedarán en el sonido de tu nombre,
sin respuesta,
sin oído?
Javier Farías Aguila
jueves, 3 de marzo de 2016
Y la resolución, inapelable, una vez más no es favorable para mi...
Y la resolución, inapelable, una vez más no es favorable para mi... No se trata de reclamo alguno ni de llorar resultados adversos, ni de extenderse inútilmente en lo que no fue cuando tanto quisimos que fuera, pues esto, siempre se trató de un concurso, y ya...
Pero este blog y sus publicaciones me permiten dar cuenta de lo que hacemos en pos del proyecto musical, aún vigente en mi propósito. Esto ha sido parte de lo hecho, me refiero a la postulación al Fondo para el Fomento de la Música Nacional, a fin de obtener los recursos financieros para dar vida a una segunda producción discográfica. Proyecto que, como ya he estado anunciando, lleva por nombre Pórtico Lirante, el cual consta de 14 canciones que me pertenecen en texto y música.
Desde el año 2004, esta es mi tercera o cuarta postulación a este fondo, convocado todos los años por la institución cultural del Estado de Chile. Y claro, cada postulación que hice fue mejor que la anterior, cada vez más cuidada en lo que aspectos técnicos se refiere y que pudieran ser motivo de rechazo, de tal manera fue obteniendo mejores resultados según se fue nutriendo la experiencia, pero nunca se ganó.
Lo irónico es que en esta ocasión llegué a cero motivo de rechazo, todos los criterios técnicos fueron aprobados y justificados en tal sentido, como consta en este pantallazo de la resolución final que me fuera comunicada por la entidad. Sólo quedé fuera porque -supongo- los recursos son para 10 proyectos que cumplen los requisitos de manera satisfactoria, no obstante 20 gocen de tal condición. Así, me imagino, se debe echar mano "loterilmente" a los puntajes, que de haber sido 100 en cada ítem, me hubieran dado la condición de seleccionado.
En fin, en un mundo que va muy rápido, esto solo -aunque nada menos- demora los planes... Pero, como dice una de las canciones de mi proyecto (perdónenme la autoreferencia), será por nada... Y profundizando un poco más, es algo así como tener que saborear finalmente el sinsentido de la crueldad de la vida, tal vez aquel sinsentido planteado por Herman Hesse en su Juego de Abalorios.
(Lo de "perdón por la autoreferencia" es como un chiste aquí, pues casi todo lo que hay en este blog es una constante autoreferencia, pero con el buen propósito de difundir mi actividad artística, que no es lo mismo que vanagloriarme, ¿o sí?... ahora -denme tiempo- y permítanme encontrar una buena excusa para las fotos que suelo publicar de mi mismo...)
Pero este blog y sus publicaciones me permiten dar cuenta de lo que hacemos en pos del proyecto musical, aún vigente en mi propósito. Esto ha sido parte de lo hecho, me refiero a la postulación al Fondo para el Fomento de la Música Nacional, a fin de obtener los recursos financieros para dar vida a una segunda producción discográfica. Proyecto que, como ya he estado anunciando, lleva por nombre Pórtico Lirante, el cual consta de 14 canciones que me pertenecen en texto y música.
Desde el año 2004, esta es mi tercera o cuarta postulación a este fondo, convocado todos los años por la institución cultural del Estado de Chile. Y claro, cada postulación que hice fue mejor que la anterior, cada vez más cuidada en lo que aspectos técnicos se refiere y que pudieran ser motivo de rechazo, de tal manera fue obteniendo mejores resultados según se fue nutriendo la experiencia, pero nunca se ganó.
Lo irónico es que en esta ocasión llegué a cero motivo de rechazo, todos los criterios técnicos fueron aprobados y justificados en tal sentido, como consta en este pantallazo de la resolución final que me fuera comunicada por la entidad. Sólo quedé fuera porque -supongo- los recursos son para 10 proyectos que cumplen los requisitos de manera satisfactoria, no obstante 20 gocen de tal condición. Así, me imagino, se debe echar mano "loterilmente" a los puntajes, que de haber sido 100 en cada ítem, me hubieran dado la condición de seleccionado.
En fin, en un mundo que va muy rápido, esto solo -aunque nada menos- demora los planes... Pero, como dice una de las canciones de mi proyecto (perdónenme la autoreferencia), será por nada... Y profundizando un poco más, es algo así como tener que saborear finalmente el sinsentido de la crueldad de la vida, tal vez aquel sinsentido planteado por Herman Hesse en su Juego de Abalorios.
(Lo de "perdón por la autoreferencia" es como un chiste aquí, pues casi todo lo que hay en este blog es una constante autoreferencia, pero con el buen propósito de difundir mi actividad artística, que no es lo mismo que vanagloriarme, ¿o sí?... ahora -denme tiempo- y permítanme encontrar una buena excusa para las fotos que suelo publicar de mi mismo...)
Javier Farías Aguila
miércoles, 17 de febrero de 2016
Me encontré con la madre de la culebra camino a la iglesia de piedra...
Me encontré con la madre de la culebra
camino a la iglesia de piedra. Dirán, de qué mierda estoy hablando... La madre de la culebra es el escarabajo o coleóptero más
grande que se puede hallar en Chile (seguramente un viejo amigo de Neruda), y respecto de la iglesia de piedra, se
trata de una formación rocosa horadada por el mar y el viento durante millones de años, dándole, en su interior cavernoso de
dimensiones impresionantes, la forma de una catedral. Dicho sea de paso, que sería la única catedral dentro de la
cual me hubiese arrodillado para rogar una respuesta insignificante bajo la
tan magnífica totalidad de las cosas, allí verdaderamente representadas, sin duda alguna...
A lo lejos, desde la playa principal del pueblo, punto de partida, se divisaba la iglesia de piedra. La distancia hasta allá sería no menor a 5 kilómetros por la orilla del mar. La iglesia de piedra es un monumento natural del que me parece no muchos están enterados. Tal vez sea el mayor atractivo turístico del apacible y lajado pueblo de Cobquecura (palabra mapuche que significa "pan de piedra"). Como dato, y en contraste a cualquier información más amigable o turística, y así como para tener miedo, dieciocho kilómetros mar adentro de este lugar se ubicó el epicentro de uno de los mayores terremotos de la historia, el del año 2010. Sin embargo, no obstante haber sido la zona poblada más cercana, las temibles olas del que en estricto rigor fue un maremoto, no afectaron a Cobquecura, y a partir de allí se formaron y fueron ondas implacables más allá, hasta cientos de kilómetros por el resto de la mayor parte de la costa chilena, tanto hacia el sur como hacia el norte, o mar adentro incluso, cruzando el Pacífico para provocar alertas en Japón, pero Cobquecura, fuera de quedar cubierta por el polvo del movimiento terrestre, una neblina muy espesa y una destrucción no muy considerable en relación a otros lugares terriblemente asolados, tras tan violento y duradero sacudón, no sufrió mayores embates.
Caminar por la orilla del mar, con un cielo completamente despejado, la arena tan ardiente como para crear espejismos, y a pleno medio día, por cierto que no era cómodo. Pero el vínculo mayor, la exploración, el asombro, no se valdrían de la comodidad del auto por la carretera en tan sólo 15 minutos, sino de las piernas por más de dos horas. Y el destino, finalmente, compensa todo: allí te espera, como un dinosaurio manso y tumbado, la "iglesia de piedra", cual testigo imperturbable tras los embates geológicos y tras cuántas vidas pasaron y pasan entre sus costillas petrificadas.
¿Qué? ¿que está bueno el relato?... la verdad, extenderlo me tomaría el tiempo que no tengo en este instante... me queda solo decir... que tal vez debí haber ido en auto... pero ¿y el escarabajo?
Caminar por la orilla del mar, con un cielo completamente despejado, la arena tan ardiente como para crear espejismos, y a pleno medio día, por cierto que no era cómodo. Pero el vínculo mayor, la exploración, el asombro, no se valdrían de la comodidad del auto por la carretera en tan sólo 15 minutos, sino de las piernas por más de dos horas. Y el destino, finalmente, compensa todo: allí te espera, como un dinosaurio manso y tumbado, la "iglesia de piedra", cual testigo imperturbable tras los embates geológicos y tras cuántas vidas pasaron y pasan entre sus costillas petrificadas.
¿Qué? ¿que está bueno el relato?... la verdad, extenderlo me tomaría el tiempo que no tengo en este instante... me queda solo decir... que tal vez debí haber ido en auto... pero ¿y el escarabajo?
Javier Farías Aguila
(Fotografías pertenecen a Javier Farías, enero 2016):
| La Madre de la Culebra... |
| La Iglesia de Piedra, como un dinosaurio tumbado, y petrificado... |
![]() |
| Javier Farías |
| Una de las entradas a la caverna. |
| Muy a lo lejos, la Iglesia de Piedra... |
| Playa al otro lado de la Iglesia de Piedra. |
| Esta foto me la saqué frente al espejo de mi habitación. |
miércoles, 10 de febrero de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
Concierto barrial en Villa Olímpica 2016
En plazas y parques de la comuna de Ñuñoa, en Santiago de Chile, se llevan a cabo estos conciertos de verano, al aire libre, organizados y financiados por la Corporación Cultural de dicha comuna.
El día 5 de febrero le corresponde a nuestro trabajo.
Son conciertos cercanos a la gente, a los vecinos, a sus barrios, y allí, en la Villa Olímpica, llegaremos con nuestras canciones y discos, apoyados por el mejor sonido a cargo de Tacho Producciones.
Quedan cordialmente invitados. La entrada es liberada.
Javier Farías A.
viernes, 22 de enero de 2016
Permítase disentir... (Vicente Huidobro)
(…) Queremos hacer un arte que no imite
ni traduzca la realidad; deseamos elaborar un poema que tornando de la vida
sólo lo esencial, aquello de que no podemos prescindir, nos presente un
conjunto lírico independiente que desprenda como resultado una emoción poética
pura.
Nuestra divisa fue un grito de guerra
contra la anécdota y la descripción, esos dos elementos extraños a toda poesía
pura y que durante tantos siglos han mantenido el poema atado a la tierra.
En mi modo de ver, el
"creacionismo" es la poesía misma; algo que no tiene por finalidad,
ni narrar ni describir las cosas de la vida, sino hacer una totalidad lírica
independiente en absoluto. Es decir, ella misma es su propia finalidad.
En general, los poetas de todas las
épocas han hecho imitaciones o interpretaciones más o menos fieles de la vida
real.
Yo creo, y esto es fácil concederlo, que
una obra de arte mientras mejor imitada o interpretada esté será menos creada.
De esta forma Huidobro responde a la
pregunta ¿Cuál es la estética del creacionismo?,
en una entrevista que le hiciera Angel Cruchaga Santa María, titulada Conversando con Vicente Huidobro).
Le concedo a esto no más que la
experimentación, un juego acaso, un artificio a modo de estrategia, la búsqueda necesaria tal vez,
un divertimento para quien lo hace, o algo así como las gafas para ver en 3D (mas
no los ojos), el anhelo de lo nuevo más que lo nuevo del anhelo, pero nunca el
resultado, porque no lo hubo, en tal sentido de replantear, o redefinir, nada
menos, que la poesía misma.
Sin embargo, me imagino al poeta,
finalmente, como un niño que no le hacía daño a nadie, y cuya arrogancia y
soberbia (solo disuasivas), en la expresión de tales empeños, no eran sino bajo
términos inocentes, casi tiernos, y tal vez bastante más profundos que los
“manuales de uso” para esta "nueva máquina maravillosa” llamada Creacionismo.
Huidobro tenía los recursos económicos
para publicar sus propios libros, para viajar a Europa por sus propios medios, y seguramente, más de
alguna vez, para poder asistir a los amigos genios pobres, ofreciéndoles cierto
auspicio o cierta ayuda en algún momento clave quizá, de aquellos en que los
artistas pasan hambre cuando se hallan sumergidos en la "búsqueda". Además,
por cierto, tenía para ofrecerles un punto de coincidencia, una cofradía
intelectual, una conversación derivada en inspiración genuina, qué duda cabe. Pero, probablemente,
nunca hubiéramos estado hablando de Huidobro si éste no hubiese contado con
tales recursos, y esto no es un juicio por ello ni menos restarle valor a su obra, que fue su recurso
mayor, y a partir del cual sabemos que triunfó, y en plena coherencia con sus voces internas…
Se me ocurre, mientras bebo un café y tomo apuntes, que su historia -imaginen el
porqué- puede parecerse a la del Che, guardando las proporciones y el contexto, que, en alguna parte no
menor, deban no guardarse tanto… Huidobro, pudo tener una vida bastante más "cómoda" que la que tuvo, es decir, haciéndose cargo de los planes que su padre tenía
para él (leer “Huidobro: la marcha infinita” de Teiteilboim), pero esto era
inversamente proporcional con todos los significados de aquel par de palabras
hermosas, no obstante tan comunes como no tan esgrimidas comúnmente: pasión e intensidad (“el río que corre
como un perro azotado”), palabras que suelen costarnos la “comodidad” de
los preceptos, aunque también deba decirse la “sensatez”... Y a partir de allí, de ambas, no cabe duda,
su vida fue la poesía misma, la sinrazón, que por alguno de sus volcanes,
llámense “la nueva poesía” o “creacionismo” o nada, vinieron a parar al mundo
como el magma indesmentible, brutal, en su paso quemante, y rebelde, ¡y rebelde!
(“un caballo que se va agrandando a
medida que se aleja”), y tan real como el juego de no serlo…
Javier
Farías Aguila
| Javier Farías, camino a casa y tumba de Vicente Huidobro. Diciembre 2015. |
| Vista desde la casa de Vicente Huidobro, Cartagena, Chile. |
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